lunes, 29 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO EL GRAN JUEGO / Parte X (24-25) - La Regla Principal

24. PRIMERA Y PRINCIPAL

Cierto día a nuestro Amado Yeshuá, un fariseo, intentando tentarle, le preguntó: “Maestro cuál es el principal mandamiento de la ley” y, nuestro Amado Yeshuá, Sabiamente Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. –(Mateo 22:34-40)-.

Les he venido comentando que, cuando leemos Las Sagradas Escrituras debemos aceptar y comprender que Las Palabras Pronunciadas Por Dios siempre tienen un enorme significado, aunque no lo parezca, porque pareciera que algunas palabras no deberían estar allí, porque aparentemente sobran o redundan. Este es el caso de “primero y principal”, que parecieran ser una redundancia y por este motivo en algunas versiones bíblicas suprimen una de las dos palabras.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” es La Primera Regla porque ciertamente ocupa el primer lugar en El Decálogo, pero es La Regla Principal porque en esta Primera Regla se sostienen todas las demás. De manera que, para cumplir el resto de Las Reglas debemos recordar siempre cumplir con la primera.

También les he venido comentando que, Las Reglas fueron dictadas para facilitarnos el cumplimiento de nuestras responsabilidades, en cada una de las disciplinas que nos anotemos, para competir en el Juego por nuestros Mundos. De manera que, no sean tan creídos y vayan a pensar que cuando nuestro Amoroso Padre Dios nos dio La Regla de Amar a Dios sobre todas las cosas fue porque Él necesita ser amado. ¡Por favor!!! ¿Acaso El Creador necesita requerir algo de Su Obra? ¿Qué podemos darle nosotros a Dios que no sea de Él? ¿Acaso El Amor de amores necesita ser amado? ¡NOOOOOO!!! ¡Dios Se Complace en Sí Mismo y no necesita de nosotros para Sentirse Amado!!!

De manera que, cuando leemos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, tenemos que sentarnos a analizar y profundizar lo que leemos. “Amar a Dios sobre todas las cosas” implica no procurar, desear, … amar a las cosas más que a Dios. Si comprendo y aplico bien esta Regla, entonces aprenderé a no apegarme a las cosas, porque las cosas realmente no tienen valor. Si procuro en todo a nuestro Amoroso Padre Dios y no me apego a las cosas, entonces Jugaré más responsablemente, cada una de las disciplinas en las que me encuentre anotado.

El ejemplo práctico más evidente de la aplicación de la Primera y Principal Regla lo podemos vislumbrar en la educación de los hijos. A semejanza de Job, muchos padres aman tanto a sus hijos que evitan corregirlos, sobre todo con la vara. Consecuentemente, podemos afirmar que esos padres no aman a Dios sobre todas las cosas, porque no son responsables en la educación de sus hijos, debido al amor que sienten por ellos. Muchos padres están dispuestos a alejarse de El Camino que conduce a Dios, con tal de no perder el amor de sus hijos. Y a Dios sólo podemos acercarnos si cumplimos con Las Reglas, porque Las Reglas nos ayudan a conocer cuáles son nuestras responsabilidades, durante la competencia en la que nos inscribimos. Las Reglas nos enseñan a Jugar el gran juego más eficientemente.

La Primera y Principal Regla es tan importante que, cuando Moisés se las anotó al pueblo de Israel les dijo: “Escucha, oh Israel, el SEÑOR ES nuestro Dios, ¡EL SEÑOR UNO ES! Por lo tanto, Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” –(Deuteronomio 6:4-9)-. Es tan importante que debo recordarla en todo momento, porque sólo así lograré cumplir con el resto de Las Reglas. Es preciso que la tengamos tan presente que si es necesario debemos tatuarla en nuestras manos y en medio de nuestros ojos. Por olvidarse de La Primera y Principal Regla Job fue sometido a sufrimientos insoportables hasta que comprendió que Amar a Dios debe ser con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas.

25. OTROS DIOSES

No me cansaré de insistirles que siempre procuren encontrar mensajes ocultos entre las líneas de La Palabra Divina. Con mucha frecuencia en el Antiguo Testamento leemos: “¡No tendrás otros dioses fuera de Mí!” y a muchos les parece que, como no le rinden culto a imágenes de otros dioses, están cumpliendo con La Petición de Dios. Resulta que, cuando guardamos dinero, pese a estar requiriéndolo para cubrir alguna necesidad propia o de mis cercanos, es “tener otros dioses fuera de El Único Dios Verdadero”. Muchos hay quienes le rinden culto al dinero y lo custodian con tanto amor que no les importa ver a otros pasando necesidades, fallando así a la Segunda Regla, sobre la cual también se sustentan todas Las Reglas.

“¡No tendrás otros dioses fuera de El Único Dios Verdadero!”, implica no mantener en nuestros corazones, ni en nuestras mentes, ni en nuestro ser, a nadie ni a ninguna cosa por encima de nuestro Amoroso Padre Dios, porque si está por encima de El Único Dios Verdadero entonces, esa cosa o esa persona, es dios para nosotros.

La Primera y Principal Regla se nos dictó para que, aferrándonos a ella, logremos cumplir con el resto de Las Reglas, evitando tener a las personas, animales, cosas… incluso a nosotros mismos, por encima de El Único Dios Verdadero. El que Ama a Dios sobre todas las cosas jamás matará a nadie, pese a las muchas ofensas que ese alguien le haya propinado, porque Amara más a Dios que a su propio falso orgullo –soberbia- que le dice que debe matar a aquel que le ofendió. El que Ama a Dios sobre todas las cosas tampoco robará nunca, porque jamás deseará los bienes de otros por encima de Dios, Quien le Ha Pedido que no robe. El que Ama a Dios sobre todas las cosas jamás deseará a la mujer de su prójimo, porque sus apetitos sexuales los tendrá sometidos a La Voluntad de Aquel a Quien Verdaderamente Ama. Los hijos, que Aman a Dios sobre todas las cosas, honran a sus padres, a pesar de que quizás no lo merezcan, porque Aquel a Quien Verdaderamente Aman así Lo Solicita y además con una hermosa Promesa si así lo hicieren –(Éxodo 20:12 / Efesios 6:2-4)-.


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo





 

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