martes, 23 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO EL GRAN JUEGO / Parte II (6-7) - Conociendo a Dios

6. CONOCER A DIOS

De manera que, ninguno que pretenda crecer espiritualmente podrá lograrlo sin velar, ayunar y orar, porque la única forma de fortalecer el espíritu es debilitando el cuerpo. Luego, al igual que los rezos, para que velar, ayunar y orar nos ayuden a crecer espiritualmente, deben ser ejercicios conscientes. Ayunar pensando en el plato de comida que engulliré cuando culmine mi período de ayuno, ciertamente será un ayuno nada fructífero, espiritualmente hablando. Pasar la noche en vela viendo televisión, ciertamente no ayudará a nadie a crecer espiritualmente. Orar sin tomar conciencia de con Quién estoy conversando, pues es como mirar el celular mientras hablo con un ser amado, porque evidentemente estaré hablando, pero no comunicándome.

El ejercicio constante y consciente de velar, ayunar y orar por alcanzar a mi Amoroso Padre Dios, con el paso del tiempo rendirá el fruto de Conocerle primero, para luego poder Alcanzarle. Y es que, la única forma de alcanzar a nuestro Amoroso Padre Dios en esta vida es a través del conocimiento, porque nadie puede ver el rostro de Dios y seguir viviendo –(Éxodo 33:20)-. Y esto no porque Dios sea malvado y cruel, que le quita la vida a quien se le ocurra verlo, sino que, si llegáramos a ver El Rostro Dios, el espíritu que se encuentra dentro de nuestro cuerpo saltaría inmediatamente hacia Él, dejando al cuerpo sin vida. De manera que, la única forma que tenemos los mortales de acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios es a través del Conocimiento.

7. QUÉ ES DIOS

Conocer implica aprehender aquello que decimos conocer. Aprehender implica atrapar, agarrar, hacer prisionero, hacer de nuestra propiedad, … hacer parte de nosotros, aquello que aprehendimos. Es así como, la única forma de ‘Conocer a Dios’ es intentar aprehenderle. Y como nuestro Amoroso Padre Dios Es La Enormidad de Todo Lo Que Existe, sólo podemos aprehender a Dios desglosándolo, separándolo en partes.

Lo primero que todos aprendemos acerca de Dios es que “Dios es un Espíritu Infinitamente Perfecto, Soberano y Señor de Cielos y tierra, de quien viene todo bien”. Es un espíritu porque tiene entendimiento y libre voluntad sin tener cuerpo. El espíritu es un SER SIMPLE, que no tiene partes, como los seres corporales, y cuya actividad consiste principalmente en conocer y querer. No es un cuerpo. No es materia. Su Esencia, Naturaleza y Existencia Son La Misma Cosa, puesto que Dios Existe desde siempre y Él Es Su Propio Ser.

Es concluyente que, Dios Es El Motor Primero de todas las cosas y todas las cosas existen sólo por Él. ¡No lo podemos abarcar, no lo podemos definir! ¡Sólo lo podemos vivir! Luego, al aprender el Concepto General de Lo Que Es Dios, queda de parte de nosotros el intentar de aprehender lo aprendido, para llegar a Conocerlo. Es así como, debemos desglosar el citado concepto para intentar Conocer a Dios.

Al Ser Dios Espíritu, tenemos que comprender que Es Un Ser Simple, porque no se puede dividir o separar en partes. Si comprendemos esto, tenemos que aceptar que, como Dios Es Amor entonces Su Esencia Es Amor. Consecuentemente, si Su Esencia Es Amor y Es un Ser Simple, entonces El Amor de Dios no se puede dividir. Luego, esta inferencia nos permite razonar una consecuencia maravillosa: Cuando alcancemos a nuestro Amoroso Padre Dios podremos gritar que: ¡TODO EL AMOR DE DIOS ME PERTENECE!!!

            Perfecciones Divinas

Evidentemente, el puro concepto de Lo Que Es Dios, por mucho que lo comprendamos, no nos es suficiente para abarcarlo en Su Plenitud. Ocurre entonces que, como para el entendimiento humano no es sencillo imaginarnos a Dios, en toda Su Plenitud, se nos hizo necesario intentar de Conocerlo a partir de Sus Perfecciones, que procedentes de Él están presentes en las criaturas. Tales perfecciones son más sublimes en Dios que en las criaturas. Nuestro entendimiento las aprehende tal como están en las criaturas, y tal como las aprehende, así las llama.

Tomás de Aquino afirmaba que, los nombres que damos a las perfecciones que vemos en las criaturas, en sentido propio le corresponden a Dios, y mucho más a Él, que a las propias criaturas. Por eso decimos que Dios Es Infinitamente Perfecto, porque posee sin límite todas las perfecciones posibles.

De manera que, cuando nos queremos referir a Dios debemos hacerlo utilizando palabras que indiquen Su Perfección, agregándole de alguna manera la más perfecta característica que es propia de Él, y absolutamente inalcanzable para el hombre, por eso le llamamos: EL INFINITO. Y así debemos referirnos a Él, como el ‘Infinitamente Bueno’, ‘Infinitamente Sabio’, ‘Infinitamente Hermoso’ y así sucesivamente.

El Omnipotente

Evidentemente, La Omnipotencia es La Perfección más definitoria de Dios, puesto que, si Es Dios, Debe Poder Hacer Todo Lo Que Quiera, incluso aquello que pareciera no realizable. Lo anterior lo digo porque, la conceptualización propia de La Omnipotencia de Dios es que, por Su Sola Voluntad Dios Puede Hacer Todo lo que es realizable. Es mi humilde pensar que, lo que Dios no hace, no lo hace no es porque no pueda, sino porque no quiere.

Pero tristemente, nuestros ideólogos religiosos se han dejado seducir por Satanás y, al conceptualizar a El Omnipotente, le han agregado alguna contradicción a Su Perfección. Estas contradicciones echan por los suelos la propia conceptualización de Dios, lo que nos impide comprender Qué Es Dios Realmente.

Los católicos, por ejemplo, después de conceptualizar La Omnipotencia de Dios, agregan: “Lo único que Dios no puede ejecutar ni querer, es lo que implica pecado o contradicción”, disminuyendo así El Poder de Dios. Al leer “no puede” nuestro cerebro automáticamente disminuye El Poder de Dios, porque hay algo que en apariencia “no puede” hacer. Por mucho que agreguemos después la frase “ni querer” (que es lo que realmente ocurre) ya el daño conceptual está hecho.

Ciertamente, Dios puede ‘manchar Su Pureza’ –pecar-, pero NO QUIERE HACERLO. ¡Es Su Decisión!!! ¡Es Su Prerrogativa!!! Pero si se trata de PODER, ciertamente puede. ¡Para Dios NADA ES IMPOSIBLE! ¿Puede Dios hacer que 2+2 sea diferente de 4, lo cual implica una ‘contradicción’? ¡Claro que puede! ¡El Es Dios! Sólo que, Él Mismo Decidió que todas las cosas creadas cumplieran con ciertas Reglas, Normas, Fórmulas … Leyes, y como el que hace la ley puede hacer la trampa, ciertamente Dios Puede Ejecutar muchas contradicciones, pero Decidió no hacerlo. De manera que, no se trata de si Dios Puede o no puede, sino que se trata de Si Dios Quiere o no quiere.  

En el Corán encontramos una mejor conceptualización de El Omnipotente, que la que nos entregan los Catecismos Católicos. Varias veces leemos en el Corán: “Dios Hace Lo Que Quiere”. Esta oración expresa lo que realmente Es El Todopoderoso. Sin embargo, los musulmanes insisten en que Dios no puede tener hijos. Luego me pregunto: El Dios de los musulmanes ¿Es Dios? Insisto, no quiero ofender ninguna creencia, sino que les quiero aclarar que, si el Dios en el que crees no puede hacer algo, pues sencillamente no es Dios. De manera que, el problema no está en si Dios puede tener hijos, sino en si Dios Quiere Tener hijos. Y como nadie me puede asegurar si Dios Quiere o no Tener Hijos, yo prefiero creer que Si Quiere, porque me gusta sentirme Su Hijo y tratarlo como a mi Padre.

            El Inmutable

Inmutable es la negación (in) de la mutación. Mutar se refiere a ‘cambiar’, ya sea de posición, de lugar, de forma, de color, …, pero como nuestro Amoroso Padre Dios no tiene cuerpo, entonces no puede cambiar de forma, ni de color, … tampoco de posición ni de lugar.

Definir a Plenitud Lo Que Es Dios se torna en extremo complicado porque para comprenderlo hay que tener muchísima imaginación para siquiera abarcarle un poquito. De allí que, con un pequeño susurro de Satanás, aquello que logramos comprender de nuestro Amoroso Padre Dios se desvanece con facilidad. El mejor ejemplo es lo que les explicaba en el punto anterior, cuando les comentaba que el propio concepto de lo que Es Dios al indicarnos que “Lo único que no puede hacer Dios es …”, tristemente le están restando Potencia a Su Omnipotencia. Entonces, nuestra débil imaginación deja de elucubrar para intentar comprender la Omnipotencia de nuestro Amoroso Padre Dios. Si esto ocurre con la Característica Primigenia de lo que Es Dios, imagínense que habrá de ocurrir con nuestra precaria imaginación a la hora de intentar de imaginarnos algunas de las otras muchas Características que Definen a nuestro Amoroso Padre Dios.

La Inmutabilidad de Dios, por ejemplo, pareciera decirnos que Dios no se mueve, cuando en realidad tenemos que imaginarnos que se mueve tan velozmente que pareciera que no se mueve. De hecho, La Inmutabilidad de Dios nos confirma que Dios Es Siempre El Mismo, aunque a nuestros ojos se torna siempre diferente, a lo que logramos concluir de Él. Esto es lo que hace a Dios Inalcanzable en el conocimiento humano, por lo que debemos esforzarnos muchísimo por Conocerle. Elías, por ejemplo, vivió una hermosa experiencia acerca de La Inmutabilidad de Dios, Quien pese a Ser Siempre El Mismo, siempre Se Torna Diferente. En El capítulo 19 del Primer Libro de Reyes podemos vislumbrar lo hermoso de Dios Quien, según nuestra humanidad, debería estar en lo devastador de un fuerte tornado, o en la destrucción de un terremoto, o en lo portentoso de una erupción … o en tantas manifestaciones portentosas de la naturaleza y, aunque ciertamente está en todas esas cosas, Elías entendió que Dios quería manifestársele, ese día, como una fresca brisa.

De manera que, nos es preciso intentar definir La Inmutabilidad Divina diferenciándola de la inmutabilidad humana. Tomás de Aquino, en su Cuestión 9, nos dice que “Dios es completamente Inmutable, porque al ser ‘Primer Ser’, requiere Ser ‘Acto Puro’, sin mezcla alguna de potencialidad …”. Todo lo que de una manera u otra se muda, de un modo u otro está en potencia, pero como Dios no tiene cuerpo, nunca está en potencia y si no Está en Potencia entonces nunca se muda, entonces Dios Es El Inmutable. De allí que, según Tomás de Aquino, Dios Es El Inmutable porque nunca deja de moverse. ¡Es preciso que usen la imaginación para comprender lo incomprensible!!! ¡Nuestro Amoroso Padre Dios Se Mueve tan rápido que parece que no se mueve!!!

Lo que ocurre es que, Dios y el hombre están en planos distintos. El hombre está sometido al tiempo, balanceándose entre el pasado y el futuro, pero nuestro Amoroso Padre Dios Es Siempre Presente. En consecuencia, tendría que decirse NO que Dios Es Inmutable, sino que ¡SUPERA Y TRASCIENDE EL CAMBIO! Ciertamente, ‘Inmutable’ quiere decir que no se mueve, pero en el caso de Dios, Quien Es Eternamente Dinámico, la Inmutabilidad se refiere a NO CAMBIAR NUNCA DE SER NI DE PARECER. ¡Dios Existe desde siempre y por siempre Permanece Siendo El Mismo! ¡No envejece! ¡No disminuye Su Poder! ¡No cambia Su Forma de Pensar! ¡No cambia Su Forma de Sentir!… ¡NO CAMBIA SU FORMA DE AMAR!!! Y justamente, la consecuencia más hermosa de la INMUTABILIDAD de Dios es que ¡SU AMOR POR EL HOMBRE NUNCA CAMBIARÁ!!!

Tomás de Aquino nos planteaba que, la Inmutabilidad de Dios no se puede entender como inmovilidad en el sentido de parado, inerte, muerto, sin sentimientos… sino más bien que está en la Suma Actividad, en Acto Puro, sin mezcla de inactividad. También pretendía hacernos comprender que, en la medida en que el sentimiento y la pasión es perfección, DIOS SIENTE Y SUFRE, aunque ciertamente no del ‘modo humano’. ¡VIVE Y SE DESVIVE POR EL HOMBRE AL MODO DIVINO!!! Lo cual evidentemente es el modo PERFECTO DE SENTIR.

Aquí les aclaro que, es preciso que intenten fervientemente imaginarse a nuestro Amoroso Padre Dios, en el Ejercicio de Sus Perfecciones, porque, de no lograr Aprehender a Dios, muy probablemente dejarán de creer en Él o se convertirán en ateos funcionales. En el hinduismo, la falta de comprensión de La Inmutabilidad de Dios, les hizo dejar de lado a El Único Dios Verdadero, al Cual conocían con el Nombre de Brahmán, porque sus líderes espirituales les decían que Brahmán Era un Dios Pasivo y como terminaron concluyendo que era ‘inmóvil’, tan inmóvil que parecía muerto, pues dejaron de creer en Él.  

El Omnipresente

Otras de las consecuencias de La Inmutabilidad de Dios es su Omnipresencia, porque al Estar en Extremo Movimiento, pues Está Presente en todas partes al mismo tiempo. De la Omnipresencia de Dios podemos inferir que Está Presente en todas las cosas y todas las cosas están en Dios, porque, como decía Tomás de Aquino: “Todas las criaturas, antes de que existieran, no era posible que existieran por una potencia creada, pues nada creado es eterno; sino por la ‘Potencia Divina’, en cuanto que Dios podría constituirlas en ser …” y como Dios Es El Motor de todas las cosas, entonces si Dios dejara de animarlas éstas dejarían de existir.  

Evidentemente, la Omnipresencia de Dios, al igual que todo lo que conceptualicemos acerca de lo inconceptualizable, nos genera algunas dudas, puesto que, si Dios Está en todas las cosas y todas las cosas están en Dios, ¿qué podemos decir del malvado? El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que: Dios Está en las criaturas de tres maneras diferentes: por ‘Esencia’, por ‘Presencia’ y por ‘Potencia’. Por ‘Esencia’ dando el ser, el movimiento y la vida a todas las cosas, por ‘Presencia’ teniendo todas las cosas a Su Vista y por ‘Potencia’ sujetándolas todas a Su Imperio. En el ‘malvado’ Dios está por ‘Esencia’, porque le dio el ser, el movimiento y la vida, por ‘Presencia’, porque ciertamente DIOS VE LAS MALDADES QUE COMETE, pero en lo que se refiere a Su Potencia, no podemos decir que lo tiene sujeto a Su Imperio, tanto cuanto que por Su Voluntad nos ha otorgado el libre albedrío y entonces permite que sean malos. Lo cual no quiere decir que Dios no pueda sujetar al malvado a Su Imperio, simplemente decide no hacerlo, para darle oportunidad al malvado de que se convierta, haciendo uso de su libre albedrío.

El Omnisciente

Otras de las consecuencias de La Inmutabilidad de Dios es el hecho de que, al estar en todas partes al mismo tiempo, pues TODO LO SABE. Nuestro Amoroso Padre Dios Posee una Sabiduría Infinita -Plena y Perfecta-, por lo que Está al tanto de todo lo que sucede y Él Es La Fuente Misma de todo Conocimiento. De esta manera, Dios Sabe todo lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos en cada momento.

            El Eterno

En su Cuestión 10, Tomás de Aquino nos aclara que: “El tiempo no es más que el número de movimiento según el antes y el después. En consecuencia, son cronometrables aquellas cosas que en el tiempo tienen principio y fin. Esto es así porque, en todo lo que se mueve hay algún principio y algún final…”. Evidentemente, al Ser nuestro Amoroso Padre Dios El Inmutable, pues en Él No Existe la sucesión (número de movimientos según el antes y el después) y tampoco se Le Puede Asignar un Principio y mucho menos un Fin.

El concepto de Eternidad es posible asimilarlo si comprendemos dos Principios, que le son inherentes. El primero, referido a lo que se da en la eternidad y que es INTERMINABLE, porque carece de principio y de fin. El segundo aspecto, referido a la misma Eternidad como carente de sucesión, por lo que, en consecuencia, TODA ELLA ES SIMULTANEIDAD. De manera que, es evidente que, ¡SOLO DIOS PUEDE SER EL ETERNO!!!, porque Es El Único que no tiene Principio ni tendrá Fin y también Es El Único que Es Simultaneo, dado que Existe en el Pasado, en el Presente y en el Futuro al mismo tiempo.

El concepto de la Eternidad se deriva de la Inmutabilidad, como el tiempo del movimiento y como quiera que Dios Es En Sumo Inmutable, a Él le corresponde en grado máximo Ser Eterno. Ninguna otra cosa es su propia duración, porque ninguna es su propio ser. Y esto siempre es así, a pesar de que en apariencia algunas cosas parecieran eternas, pero, al no ser su propio ser, pues ciertamente no son eternas, aunque parecieran participar de la Inmutabilidad de Dios. La tierra, por ejemplo, que en apariencia es inmutable, a la vista del ojo humano, por lo que pareciera eterna, pero ciertamente es corruptible y su eternidad dependerá de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios.

Algunas otras creaturas parecieran participar en mayor grado del concepto de Eternidad, por ser inmutables en cuanto al ser y también en cuanto a la operación, como es el caso de los Ángeles, quienes son creación de nuestro Amoroso Padre Dios y parecieran gozar de Eternidad. En estos casos, Tomás de Aquino nos aclara que, las Sustancias Espirituales no son eternas, sino que a ellos se les aplica el concepto denominado ‘evo’, el cual es un tiempo que se considera ‘perpetuo’, en el sentido de que se entiende que ‘el evo fue y siempre será’, hasta tanto nuestro Amoroso Padre Dios decida cuando dejará de ser. Así podemos distinguir entre la ‘perpetuidad del tiempo’ y la propia ‘eternidad’.

De manera que, el tiempo tiene antes y después, mientras que el evo no tiene antes ni después, pero le son aplicables. La Eternidad tampoco tiene ‘antes’ ni ‘después’, pero a diferencia del ‘evo’, a la Eternidad, los conceptos del ‘antes’ y del ‘después’ NO le son aplicables. En este orden de ideas, podemos concluir que, como los seres espirituales son perpetuos –casi eternos-, evidentemente nuestros espíritus nunca mueren, sino que trascienden a una vida nueva, o lo que es lo mismo ‘reencarnan’.

            El Inmenso

Para comprender lo que significa ‘Inmensidad’ debemos tener presente lo que significa ‘Infinito’. En su Cuestión 7, Tomás de Aquino nos aclara que: “Hay que tener presente que se llama ‘Infinito’ a aquello que no tiene limitación”. Consecuentemente, la noción de ‘Infinito’ le corresponde ÚNICAMENTE A DIOS, tanto cuanto Es Un Ser Simple -que no tiene partes- por lo que abarca más allá de todo lo creado. Mientras que, la materia –lo creado- está limitada por la forma y la forma por la materia, que limita las cosas creadas, porque las contiene. Únicamente Dios NO TIENE NI PRINCIPIO NI FIN. ¡Por eso decimos que es El Infinito!

Tomás de Aquino también nos aclaraba que: “Una cosa es ser infinito por su esencia y otra por razón de magnitud. Pues puede darse de hecho que algo sea infinito por razón de magnitud, como el fuego o el aire, y sin embargo no ser infinito por su esencia, porque su esencia puede estar determinada en una especie por la forma o en un individuo por la materia”. Así pues, aunque el aire parece infinito, ciertamente no lo es, porque es materia y se encuentra contenido por la atmósfera de la tierra. En cambio, DIOS NO PUEDE SER CONTENIDO.

Dios es el primer agente, por cuanto Es La Primera Causa Eficiente Esto nos hace concluir que, ¡DIOS ES LO MISMO QUE SU ESENCIA O NATURALEZA!, dado que No Es compuesto de materia y forma, como las cosas creadas. Dios Es Su Deidad, Es Su vida y cualquier otra cosa que pudiéramos decir de Él. ¡La Esencia y La Existencia de Dios Son La Misma Cosa!, porque El Ser en Dios no es un accidente, sino la Verdad Subsistente. Estas inferencias fueron las que llevaron a Tomás de Aquino a concluir que El Inmenso es un Ser Simple. En consecuencia, pudiéramos decir que, en esencia Dios está en todas las cosas, dándoles el ser y el existir, pero no es compuesto de las cosas, aunque ciertamente todas las cosas están en Dios, no alterando Su Simpleza.

La Infinitud de Dios nos hace inferir Su Inmensidad. Claro que, corresponde al campo de la fe, comprender y aceptar que Dios es EL INMENSO. Tan inmenso es que está en todo lugar y en todas las cosas. Y todas las cosas están en Él. El mismo Dios nos dice, a través de su profeta Jeremías: «¿Por ventura no lleno Yo el cielo y la tierra?» -(Jeremías 23:24)-.  Ya les comenté que, iluminado por el Espíritu Santo, Pablo comentaba en Atenas, al hablar del Dios desconocido, para referirse al Único y Verdadero Dios, nos recordaba: «... busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos y existimos» -(Hechos 17:27-28)-.

            El Infinitamente Bueno

Muchas son Las Características o Perfecciones que, acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, les pudiera seguir comentando. Sin embargo, por razones de tiempo, debo abandonar éste Interesante y Delicado Tema, para seguir avanzando en lo que nos atañe. No obstante, no quiero abandonar este Tema sin aclararles lo referente a la noción de que Dios Es Infinitamente Bueno, dado que, muchos se preguntarán: “Si Es Infinitamente Bueno, ¿por qué permite la existencia del mal?”.

La respuesta más acertada a tal pregunta es justamente que: “Lo Permite porque de eso se trata El Gran Juego: QUE ESCOJAMOS SER BUENOS O SER MALOS”. Si ‘escogemos’ ser buenos, pues lograremos La Victoria de que se nos Otorgue La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios. Si escogemos ser malos, pues sufriremos mucho, una y otra vida, por el hecho de no contar con La Gracia de nuestro Amoroso Padre Dios.

Debido al desconocimiento de que estamos Jugando un Juego Muy Serio, Satanás logra que muchos concluyan que: “Si la Mano de Dios actúa en todas las cosas y hechos de la historia, entonces, en efecto, como afirman los agnósticos, Dios actúa para que se realice el mal”. Pero ¡nada más lejos de la verdad!, porque La Voluntad de Dios, la cual se puede definir como el ‘deseo eterno de Dios de que el hombre le PERTENEZCA en LIBERTAD’, es que nosotros hagamos las cosas bien. ¡Es Su Voluntad que seamos felices! ¡Es Su Voluntad que Le Conozcamos! ¡Es Su Voluntad que Le Amemos! Con ese fin Dirige todas las cosas, según su Providencia. Pero tristemente nosotros, haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios!

Es importante tener siempre presente que, La Característica que mejor representa a nuestro Amoroso Padre Dios Es El Amor. ¡EL AMOR ES LA ESENCIA ONTOLÓGICA DE DIOS!!!, por lo que de Él sólo podemos obtener cosas buenas, por eso decimos que Es Infinitamente Bueno. De manera que, aquello que no es bueno pues no es de Dios.


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo




 

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