6. CONOCER A DIOS
De manera que, ninguno que
pretenda crecer espiritualmente podrá lograrlo sin velar, ayunar y orar, porque
la única forma de fortalecer el espíritu es debilitando el cuerpo.
Luego, al igual que los rezos, para que velar, ayunar y orar nos ayuden a
crecer espiritualmente, deben ser ejercicios conscientes. Ayunar pensando en el
plato de comida que engulliré cuando culmine mi período de ayuno, ciertamente
será un ayuno nada fructífero, espiritualmente hablando. Pasar la noche en vela
viendo televisión, ciertamente no ayudará a nadie a crecer espiritualmente. Orar sin tomar conciencia de con Quién estoy conversando,
pues es como mirar el celular mientras hablo con un ser amado, porque
evidentemente estaré hablando, pero no comunicándome.
El ejercicio constante y consciente de velar, ayunar y orar por alcanzar a
mi Amoroso Padre Dios, con el paso del tiempo rendirá el fruto de Conocerle
primero, para luego poder Alcanzarle. Y es que, la única forma de
alcanzar a nuestro Amoroso Padre Dios en esta vida es a través del
conocimiento, porque nadie puede ver el rostro de Dios y seguir viviendo
–(Éxodo 33:20)-. Y esto no
porque Dios sea malvado y cruel, que le quita la vida a quien se le ocurra
verlo, sino que, si llegáramos a ver El Rostro Dios, el espíritu que se encuentra
dentro de nuestro cuerpo saltaría inmediatamente hacia Él, dejando al cuerpo
sin vida. De manera que, la única forma que tenemos los mortales de acercarnos
a nuestro Amoroso Padre Dios es a través del Conocimiento.
7. QUÉ ES DIOS
Conocer implica aprehender aquello que decimos conocer. Aprehender implica
atrapar, agarrar, hacer prisionero, hacer de nuestra propiedad, … hacer parte
de nosotros, aquello que aprehendimos. Es así como, la única forma de ‘Conocer a Dios’ es intentar aprehenderle.
Y como nuestro Amoroso Padre Dios Es La Enormidad de Todo Lo Que Existe, sólo
podemos aprehender a Dios desglosándolo, separándolo en partes.
Lo primero que todos aprendemos acerca de Dios es que “Dios es un Espíritu Infinitamente Perfecto, Soberano y Señor de Cielos y tierra, de quien viene todo bien”. Es un espíritu porque tiene entendimiento y libre voluntad sin tener cuerpo. El espíritu es un SER SIMPLE, que no tiene partes, como los seres corporales, y cuya actividad consiste principalmente en conocer y querer. No es un cuerpo. No es materia. Su Esencia, Naturaleza y Existencia Son La Misma Cosa, puesto que Dios Existe desde siempre y Él Es Su Propio Ser.
Es concluyente que, Dios Es El Motor Primero de todas las cosas y todas las cosas
existen sólo por Él. ¡No lo podemos abarcar, no lo podemos definir! ¡Sólo lo
podemos vivir! Luego, al aprender el Concepto
General de Lo Que Es Dios, queda de parte de nosotros el intentar de aprehender
lo aprendido, para llegar a Conocerlo. Es así como, debemos desglosar el citado
concepto para intentar Conocer a Dios.
Al Ser Dios Espíritu, tenemos que comprender que Es Un
Ser Simple, porque no se puede dividir o separar en partes. Si comprendemos
esto, tenemos que aceptar que, como Dios Es Amor entonces Su Esencia Es Amor.
Consecuentemente, si Su Esencia Es Amor y Es un Ser Simple, entonces El Amor de
Dios no se puede dividir. Luego, esta inferencia nos permite razonar una
consecuencia maravillosa: Cuando alcancemos a nuestro Amoroso Padre Dios podremos
gritar que: ¡TODO EL AMOR DE DIOS ME PERTENECE!!!
Perfecciones Divinas
Evidentemente, el puro concepto de Lo Que Es Dios, por
mucho que lo comprendamos, no nos es suficiente para abarcarlo en Su Plenitud.
Ocurre entonces que, como para el entendimiento humano no es sencillo imaginarnos
a Dios, en toda Su Plenitud, se nos hizo necesario intentar de Conocerlo a
partir de Sus Perfecciones, que procedentes de Él están presentes en las
criaturas. Tales perfecciones son más sublimes en Dios que en las criaturas.
Nuestro entendimiento las aprehende tal como están en las criaturas, y tal como
las aprehende, así las llama.
Tomás de Aquino afirmaba que, los nombres que damos a las
perfecciones que vemos en las criaturas, en sentido propio le corresponden a
Dios, y mucho más a Él, que a las propias criaturas. Por eso decimos que Dios Es Infinitamente Perfecto, porque posee sin límite todas
las perfecciones posibles.
De manera que, cuando nos queremos referir a Dios debemos
hacerlo utilizando palabras que indiquen Su Perfección, agregándole de alguna
manera la más perfecta característica que es propia de Él, y absolutamente
inalcanzable para el hombre, por eso le llamamos: EL INFINITO. Y así debemos
referirnos a Él, como el ‘Infinitamente Bueno’, ‘Infinitamente Sabio’,
‘Infinitamente Hermoso’ y así sucesivamente.
El Omnipotente
Evidentemente, La Omnipotencia
es La Perfección más definitoria de Dios, puesto que, si Es Dios, Debe Poder
Hacer Todo Lo Que Quiera, incluso aquello que pareciera no realizable.
Lo anterior lo digo porque, la conceptualización propia de La Omnipotencia de
Dios es que, por Su Sola Voluntad Dios Puede Hacer Todo lo que es realizable.
Es mi humilde pensar que, lo que Dios no hace, no lo hace no es porque no
pueda, sino porque no quiere.
Pero tristemente, nuestros ideólogos religiosos se han
dejado seducir por Satanás y, al conceptualizar a El Omnipotente, le han
agregado alguna contradicción a Su Perfección. Estas contradicciones echan por
los suelos la propia conceptualización de Dios, lo que nos impide comprender
Qué Es Dios Realmente.
Los católicos, por ejemplo, después de conceptualizar La
Omnipotencia de Dios, agregan: “Lo único que Dios no puede ejecutar ni querer,
es lo que implica pecado o contradicción”, disminuyendo así El Poder de Dios.
Al leer “no puede” nuestro cerebro automáticamente disminuye El Poder de Dios,
porque hay algo que en apariencia “no puede” hacer. Por mucho que agreguemos
después la frase “ni querer” (que es lo que realmente ocurre) ya el daño
conceptual está hecho.
Ciertamente, Dios puede ‘manchar Su Pureza’ –pecar-, pero
NO QUIERE HACERLO. ¡Es Su Decisión!!! ¡Es Su Prerrogativa!!! Pero si se trata
de PODER, ciertamente puede. ¡Para Dios NADA ES IMPOSIBLE! ¿Puede Dios hacer
que 2+2 sea diferente de 4, lo cual implica una ‘contradicción’? ¡Claro que
puede! ¡El Es Dios! Sólo que, Él Mismo Decidió que todas las cosas creadas
cumplieran con ciertas Reglas, Normas, Fórmulas … Leyes, y como el que hace la
ley puede hacer la trampa, ciertamente Dios Puede Ejecutar muchas contradicciones,
pero Decidió no hacerlo. De manera que, no se trata
de si Dios Puede o no puede, sino que se trata de Si Dios Quiere o no quiere.
En el Corán encontramos una mejor conceptualización de El
Omnipotente, que la que nos entregan los Catecismos Católicos. Varias veces
leemos en el Corán: “Dios Hace Lo Que Quiere”. Esta oración expresa lo que
realmente Es El Todopoderoso. Sin embargo, los musulmanes insisten en que Dios
no puede tener hijos. Luego me pregunto: El Dios de los musulmanes ¿Es Dios?
Insisto, no quiero ofender ninguna creencia, sino que les quiero aclarar que,
si el Dios en el que crees no puede hacer algo, pues sencillamente no es Dios.
De manera que, el problema no está en si Dios puede tener hijos, sino en si
Dios Quiere Tener hijos. Y como nadie me puede asegurar si Dios Quiere o no
Tener Hijos, yo prefiero creer que Si Quiere, porque me gusta sentirme Su Hijo
y tratarlo como a mi Padre.
El Inmutable
Inmutable es la negación (in) de la mutación. Mutar se refiere a ‘cambiar’, ya sea de posición, de lugar, de forma, de color, …, pero como nuestro Amoroso Padre Dios no tiene cuerpo, entonces no puede cambiar de forma, ni de color, … tampoco de posición ni de lugar.
Definir a Plenitud Lo Que Es Dios se torna en
extremo complicado porque para comprenderlo hay
que tener muchísima imaginación para siquiera abarcarle un poquito. De allí que, con un pequeño susurro de Satanás, aquello
que logramos comprender de nuestro Amoroso Padre Dios se desvanece con
facilidad. El mejor ejemplo es lo que les explicaba en el punto anterior,
cuando les comentaba que el propio concepto de lo que Es Dios al indicarnos que
“Lo único que no puede hacer Dios es …”, tristemente le están restando Potencia
a Su Omnipotencia. Entonces, nuestra débil imaginación deja de elucubrar para
intentar comprender la Omnipotencia de nuestro Amoroso Padre Dios. Si esto
ocurre con la Característica Primigenia de lo que Es Dios, imagínense que habrá
de ocurrir con nuestra precaria imaginación a la hora de intentar de
imaginarnos algunas de las otras muchas Características que Definen a nuestro
Amoroso Padre Dios.
La Inmutabilidad de Dios, por ejemplo, pareciera
decirnos que Dios no se mueve, cuando en realidad tenemos que imaginarnos que
se mueve tan velozmente que pareciera que no se mueve. De hecho, La Inmutabilidad
de Dios nos confirma que Dios Es Siempre El Mismo, aunque a nuestros ojos se
torna siempre diferente, a lo que logramos concluir de Él. Esto es
lo que hace a Dios Inalcanzable en el conocimiento humano, por lo que debemos
esforzarnos muchísimo por Conocerle. Elías, por ejemplo, vivió una hermosa
experiencia acerca de La Inmutabilidad de Dios, Quien pese a Ser Siempre El
Mismo, siempre Se Torna Diferente. En El capítulo 19 del Primer Libro de Reyes
podemos vislumbrar lo hermoso de Dios Quien, según nuestra humanidad, debería
estar en lo devastador de un fuerte tornado, o en la destrucción de un
terremoto, o en lo portentoso de una erupción … o en tantas manifestaciones
portentosas de la naturaleza y, aunque ciertamente está en todas esas cosas,
Elías entendió que Dios quería manifestársele, ese día, como una fresca brisa.
De manera que, nos es preciso intentar definir La
Inmutabilidad Divina diferenciándola de la inmutabilidad humana. Tomás de
Aquino, en su Cuestión 9, nos dice que “Dios es completamente Inmutable, porque
al ser ‘Primer Ser’, requiere Ser ‘Acto Puro’, sin mezcla alguna de potencialidad
…”. Todo lo que de una manera u otra se muda, de un modo u otro está en
potencia, pero como Dios no tiene cuerpo, nunca está en potencia y si no Está
en Potencia entonces nunca se muda, entonces Dios Es El Inmutable. De allí que,
según Tomás de Aquino, Dios Es El Inmutable porque nunca deja de moverse. ¡Es
preciso que usen la imaginación para comprender lo incomprensible!!! ¡Nuestro Amoroso Padre Dios Se Mueve tan rápido que parece
que no se mueve!!!
Lo que ocurre es que, Dios y el hombre están en planos
distintos. El hombre está sometido al tiempo,
balanceándose entre el pasado y el futuro, pero nuestro Amoroso Padre Dios Es Siempre
Presente. En consecuencia, tendría que decirse NO que Dios Es Inmutable,
sino que ¡SUPERA Y TRASCIENDE EL CAMBIO! Ciertamente, ‘Inmutable’ quiere decir que no se mueve, pero en el caso de
Dios, Quien Es Eternamente Dinámico, la Inmutabilidad se refiere a NO CAMBIAR
NUNCA DE SER NI DE PARECER. ¡Dios Existe desde siempre y por siempre Permanece Siendo
El Mismo! ¡No envejece! ¡No disminuye Su Poder! ¡No cambia Su Forma de Pensar!
¡No cambia Su Forma de Sentir!… ¡NO CAMBIA SU FORMA DE AMAR!!! Y justamente, la
consecuencia más hermosa de la INMUTABILIDAD de Dios es que ¡SU AMOR POR EL
HOMBRE NUNCA CAMBIARÁ!!!
Tomás de Aquino nos planteaba que, la Inmutabilidad de
Dios no se puede entender como inmovilidad en el sentido de parado, inerte,
muerto, sin sentimientos… sino más bien que está en la Suma Actividad, en Acto
Puro, sin mezcla de inactividad. También pretendía hacernos comprender que, en la medida en que el sentimiento y la pasión es perfección,
DIOS SIENTE Y SUFRE, aunque ciertamente no del ‘modo humano’. ¡VIVE Y SE
DESVIVE POR EL HOMBRE AL MODO DIVINO!!! Lo cual evidentemente es el modo
PERFECTO DE SENTIR.
Aquí les aclaro que, es preciso que intenten
fervientemente imaginarse a nuestro Amoroso Padre Dios, en el Ejercicio de Sus
Perfecciones, porque, de no lograr Aprehender a Dios, muy probablemente dejarán
de creer en Él o se convertirán en ateos funcionales. En el hinduismo, la falta
de comprensión de La Inmutabilidad de Dios, les hizo dejar de lado a El Único
Dios Verdadero, al Cual conocían con el Nombre de Brahmán, porque sus líderes
espirituales les decían que Brahmán Era un Dios Pasivo y como terminaron
concluyendo que era ‘inmóvil’, tan inmóvil que parecía muerto, pues dejaron de
creer en Él.
El Omnipresente
Otras de las consecuencias de La Inmutabilidad de Dios es
su Omnipresencia, porque al Estar en Extremo Movimiento, pues Está Presente en todas
partes al mismo tiempo. De la Omnipresencia de Dios podemos inferir que Está
Presente en todas las cosas y todas las cosas están en Dios, porque, como decía
Tomás de Aquino: “Todas las criaturas, antes de que
existieran, no era posible que existieran por una potencia creada, pues nada
creado es eterno; sino por la ‘Potencia Divina’, en cuanto que Dios podría
constituirlas en ser …” y como Dios Es El Motor de todas las cosas, entonces si
Dios dejara de animarlas éstas dejarían de existir.
Evidentemente, la Omnipresencia de Dios, al igual que
todo lo que conceptualicemos acerca de lo inconceptualizable, nos genera
algunas dudas, puesto que, si Dios Está en todas las
cosas y todas las cosas están en Dios, ¿qué podemos decir del malvado? El
Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que: Dios Está en las criaturas de
tres maneras diferentes: por ‘Esencia’, por ‘Presencia’ y por ‘Potencia’. Por
‘Esencia’ dando el ser, el movimiento y la vida a todas las cosas, por
‘Presencia’ teniendo todas las cosas a Su Vista y por ‘Potencia’ sujetándolas
todas a Su Imperio. En el ‘malvado’ Dios está por ‘Esencia’,
porque le dio el ser, el movimiento y la vida, por ‘Presencia’, porque
ciertamente DIOS VE LAS MALDADES QUE COMETE, pero en lo que se refiere a Su
Potencia, no podemos decir que lo tiene sujeto a Su Imperio, tanto cuanto que
por Su Voluntad nos ha otorgado el libre albedrío y entonces permite que sean
malos. Lo cual no quiere decir que Dios no pueda sujetar al malvado a Su
Imperio, simplemente decide no hacerlo, para darle oportunidad al malvado de
que se convierta, haciendo uso de su libre albedrío.
El Omnisciente
Otras de las consecuencias de La Inmutabilidad
de Dios es el hecho de que, al estar en todas partes al mismo tiempo, pues TODO
LO SABE. Nuestro Amoroso
Padre Dios Posee una Sabiduría Infinita -Plena y Perfecta-, por lo que Está al
tanto de todo lo que sucede y Él Es La Fuente Misma
de todo Conocimiento. De esta manera, Dios Sabe todo lo que
pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos en cada momento.
El Eterno
En su Cuestión 10, Tomás de Aquino nos aclara que: “El
tiempo no es más que el número de movimiento según el antes y el después. En
consecuencia, son cronometrables aquellas cosas que en el tiempo tienen
principio y fin. Esto es así porque, en todo lo que se mueve hay algún
principio y algún final…”. Evidentemente, al Ser
nuestro Amoroso Padre Dios El Inmutable, pues en Él No Existe la sucesión
(número de movimientos según el antes y el después) y tampoco se Le Puede
Asignar un Principio y mucho menos un Fin.
El concepto de Eternidad es posible asimilarlo si comprendemos dos
Principios, que le son inherentes. El primero, referido a lo que se da en la
eternidad y que es INTERMINABLE, porque carece de principio y de fin. El
segundo aspecto, referido a la misma Eternidad como carente de sucesión, por lo
que, en consecuencia, TODA ELLA ES SIMULTANEIDAD. De manera que, es evidente que, ¡SOLO DIOS PUEDE SER EL ETERNO!!!, porque Es El Único que no
tiene Principio ni tendrá Fin y también Es El Único que Es Simultaneo, dado que
Existe en el Pasado, en el Presente y en el Futuro al mismo tiempo.
El concepto de la Eternidad se deriva de la Inmutabilidad,
como el tiempo del movimiento y como quiera que Dios Es En Sumo Inmutable, a Él
le corresponde en grado máximo Ser Eterno. Ninguna
otra cosa es su propia duración, porque ninguna es su propio ser. Y
esto siempre es así, a pesar de que en apariencia algunas cosas parecieran
eternas, pero, al no ser su propio ser, pues ciertamente no son eternas, aunque
parecieran participar de la Inmutabilidad de Dios. La tierra, por ejemplo, que
en apariencia es inmutable, a la vista del ojo humano, por lo que pareciera
eterna, pero ciertamente es corruptible y su eternidad dependerá de La Voluntad
de nuestro Amoroso Padre Dios.
Algunas otras creaturas parecieran participar en mayor
grado del concepto de Eternidad, por ser inmutables en cuanto al ser y también
en cuanto a la operación, como es el caso de los Ángeles, quienes son creación
de nuestro Amoroso Padre Dios y parecieran gozar de Eternidad. En estos casos,
Tomás de Aquino nos aclara que, las Sustancias
Espirituales no son eternas, sino que a ellos se les aplica el concepto
denominado ‘evo’, el cual es un tiempo que se considera ‘perpetuo’, en el
sentido de que se entiende que ‘el evo fue y siempre será’, hasta tanto nuestro
Amoroso Padre Dios decida cuando dejará de ser. Así podemos
distinguir entre la ‘perpetuidad del tiempo’ y la propia ‘eternidad’.
De manera que, el tiempo tiene antes y después, mientras
que el evo no tiene antes ni después, pero le son aplicables. La Eternidad
tampoco tiene ‘antes’ ni ‘después’, pero a diferencia del ‘evo’, a la
Eternidad, los conceptos del ‘antes’ y del ‘después’ NO le son aplicables. En
este orden de ideas, podemos concluir que, como los
seres espirituales son perpetuos –casi eternos-, evidentemente nuestros
espíritus nunca mueren, sino que trascienden a una vida nueva, o lo que es lo
mismo ‘reencarnan’.
El Inmenso
Para
comprender lo que significa ‘Inmensidad’ debemos tener presente lo que
significa ‘Infinito’. En su Cuestión 7, Tomás de Aquino nos aclara que: “Hay que tener presente que se llama ‘Infinito’ a aquello que
no tiene limitación”.
Consecuentemente, la noción de ‘Infinito’ le corresponde ÚNICAMENTE A DIOS,
tanto cuanto Es Un Ser Simple -que no tiene partes-
por lo que abarca más allá de todo lo creado. Mientras que, la materia –lo
creado- está limitada por la forma y la forma por la materia, que limita las
cosas creadas, porque las contiene. Únicamente Dios NO TIENE NI
PRINCIPIO NI FIN. ¡Por eso decimos que es El Infinito!
Tomás
de Aquino también nos aclaraba que: “Una cosa es ser infinito por su esencia y
otra por razón de magnitud. Pues puede darse de hecho que algo sea infinito por
razón de magnitud, como el fuego o el aire, y sin embargo no ser infinito por
su esencia, porque su esencia puede estar determinada en una especie por la
forma o en un individuo por la materia”. Así pues,
aunque el aire parece infinito, ciertamente no lo es, porque es materia y se
encuentra contenido por la atmósfera de la tierra. En cambio, DIOS NO PUEDE SER
CONTENIDO.
Dios es el primer agente, por cuanto Es La Primera
Causa Eficiente Esto nos hace concluir que, ¡DIOS ES LO MISMO QUE SU ESENCIA O
NATURALEZA!, dado que No Es compuesto de materia y forma, como las cosas
creadas. Dios Es Su Deidad, Es
Su vida y cualquier otra cosa que pudiéramos decir de Él. ¡La Esencia y La
Existencia de Dios Son La Misma Cosa!, porque El Ser en Dios no es un
accidente, sino la Verdad Subsistente. Estas inferencias fueron las que
llevaron a Tomás de Aquino a concluir que El Inmenso es un Ser Simple. En consecuencia,
pudiéramos decir que, en esencia Dios está en todas las cosas, dándoles el ser y el
existir, pero no es compuesto de las cosas, aunque ciertamente todas las cosas
están en Dios, no alterando Su Simpleza.
La Infinitud de Dios nos hace inferir Su Inmensidad.
Claro que, corresponde al campo de la fe, comprender y aceptar que Dios es EL
INMENSO. Tan inmenso es que está en todo lugar y en todas las cosas. Y todas
las cosas están en Él. El mismo Dios nos dice, a través de su profeta Jeremías:
«¿Por ventura no lleno Yo el cielo y la tierra?» -(Jeremías 23:24)-. Ya les comenté que, iluminado por el Espíritu
Santo, Pablo comentaba en Atenas, al hablar del Dios desconocido, para
referirse al Único y Verdadero Dios, nos recordaba: «...
busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque
ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos, nos
movemos y existimos» -(Hechos 17:27-28)-.
El Infinitamente Bueno
Muchas son Las Características o Perfecciones que, acerca
de nuestro Amoroso Padre Dios, les pudiera seguir comentando. Sin embargo, por
razones de tiempo, debo abandonar éste Interesante y Delicado Tema, para seguir
avanzando en lo que nos atañe. No obstante, no quiero abandonar este Tema sin
aclararles lo referente a la noción de que Dios Es Infinitamente Bueno, dado
que, muchos se preguntarán: “Si Es Infinitamente
Bueno, ¿por qué permite la existencia del mal?”.
La respuesta más acertada a tal pregunta es justamente
que: “Lo Permite porque de eso se trata
El Gran Juego: QUE ESCOJAMOS SER BUENOS O SER MALOS”. Si ‘escogemos’ ser
buenos, pues lograremos La Victoria de que se nos Otorgue La Hermosa Amistad de
nuestro Amoroso Padre Dios. Si escogemos ser malos, pues sufriremos mucho, una
y otra vida, por el hecho de no contar con La Gracia de nuestro Amoroso Padre
Dios.
Debido al desconocimiento de que estamos Jugando un Juego
Muy Serio, Satanás logra que muchos concluyan que: “Si la Mano de Dios actúa en todas las cosas y
hechos de la historia, entonces, en efecto, como afirman los agnósticos, Dios
actúa para que se realice el mal”. Pero ¡nada más lejos de la verdad!, porque
La Voluntad de Dios, la cual se puede definir como el ‘deseo eterno de Dios de
que el hombre le PERTENEZCA en LIBERTAD’, es que nosotros hagamos las cosas
bien. ¡Es Su Voluntad que seamos felices! ¡Es Su Voluntad que Le Conozcamos! ¡Es
Su Voluntad que Le Amemos! Con ese fin Dirige todas las cosas, según su
Providencia. Pero tristemente nosotros, haciendo uso de nuestra libertad,
aquella que Dios nos otorgó por su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos
a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de
Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la
Gracia de Dios!
Es importante tener siempre presente que, La Característica que mejor representa a nuestro Amoroso Padre Dios Es El Amor. ¡EL AMOR ES LA ESENCIA ONTOLÓGICA DE DIOS!!!, por lo que de Él sólo podemos obtener cosas buenas, por eso decimos que Es Infinitamente Bueno. De manera que, aquello que no es bueno pues no es de Dios.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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