20. ACERCA
DE EL GRAN JUEGO
Paulatinamente, conforme iba escribiendo mis novelas,
orientándolas de acuerdo a estas nuevas Revelaciones, yo mismo iba
comprendiendo más y más qué hemos venido a hacer a este Mundo. También iba
comprendiendo algunas particularidades, acerca de El Gran Juego que, a pesar de
ser particularidades, no difieren en mucho de los muchos juegos que estamos
acostumbrados a jugar, sobre todo los que se juegan profesionalmente.
Como todo juego, El Juego por
nuestros Mundos tiene Reglas, las
cuales nuestro Amoroso Padre Dios nos ha venido Revelando a través del
desarrollo de El Gran Juego. Evidentemente, como todo juego, en El Juego por nuestros Mundos también se otorgan Premios y, estos Premios, al
igual que en todos los juegos, dependen del puntaje que obtengamos en El Juego.
Ahora bien, espero que les quede claro que, pese a que podemos comparar El Juego
por nuestros Mundos con una gran variedad de juegos que comúnmente jugamos en
nuestras vidas tenemos que tomar en cuenta que, de acuerdo a sus
características, no se
compara a cualquier juego, sino más bien a los grandes Juegos Olímpicos, en los que a los competidores se les exige que se entrenen
duramente y que se esfuercen plenamente por obtener El Premio. Como
decía mi papá: “Es un juego muy serio”.
Otra de las particularidades, específicas de El
Gran Juego, es que podemos decir que es
eterno, tanto cuanto los que lo estamos jugando somos seres espirituales
revestidos de materialidad sólo para jugar El Gran Juego. Por eso acostumbro a decir El Juego por nuestros
Mundos, porque lo jugamos
en el ejercicio de varios Mundos, lo que implica que debemos reencarnar
para seguir jugando. De manera que, en el ejercicio de cada una de las vidas, en las que
reencarnamos, acumulamos puntos positivos o negativos, según sean las
valoraciones de las jugadas que realicemos –buenas o malas-.
Evidentemente, la acumulación de puntos positivos implica que nos otorguen
un Premio y, por el contrario, la acumulación de puntos negativos significará
el otorgamiento de alguna penalización. Aquí les hago la observación de que no Es nuestro Amoroso Padre Dios
Quien nos otorga alguna penalización o castigo, sino que somos nosotros mismos quienes nos lo hemos ganado,
por perder oportunidades de anotar puntos positivos. Para acumular puntos positivos debemos esforzarnos por realizar “BUENAS
ACCIONES” –(Corán 5:48)-. De manera que, los que acumulan puntos
negativos o bien no se están esforzando por realizar buenas acciones o simple y
llanamente se están esforzando por anotar puntos negativos, realizando “MALAS
ACCIONES”. Los que nos esforzamos por anotar puntos positivos estamos jugando
para El Equipo de nuestro Amoroso Padre Dios y los que están realizando malas
acciones son los jugadores del equipo de satanás.
Al reencarnar, cada jugador tiene
una especie de velo puesto en su conciencia que no le permite saber cómo
va su puntaje. Consecuentemente, todos venimos a jugar sin saber qué
jugadas debemos realizar, ni qué males venimos a superar. Esto
implica que cada uno de nosotros debemos de evaluar
las virtudes que tenemos (para saber que buenas jugadas podemos hacer con esas
virtudes) y sobre todo estamos obligados a evaluarnos para tener ‘Consciencia’
de las manchas que recubren nuestros espíritus, las cuales son los vicios
(abusos de los bienes materiales) que hemos acumulado en vidas pasadas.
Muchas veces es más fácil detectar los vicios que hemos acumulado porque suelen
hacerse más evidentes que las virtudes, en el entendido de que los vicios
opacan a las virtudes y viceversa.
LAS REGLAS
Tristemente, a la altura en la que se encuentra El Gran
Juego, hay un enorme número de Espíritus con virtudes opacadas por los vicios
que han venido acumulando, vida tras vida. Esto es por causa del velo y de la
negligencia de nuestra parte por esforzarnos por comprender Las Reglas de El
Gran Juego. Y nadie puede decir que desconoce Las Reglas, porque con toda
seguridad todos han oído el resumen de las mismas.
Desde que inició El Gran Juego, nuestro Amoroso
Padre Dios se ha esforzado por indicarnos Las Reglas de El Gran Juego, a los
fines de que, al ejecutarlas, realicemos hermosas jugadas, que aumenten nuestro
puntaje positivo. Claro está que, como El Gran Juego es
eterno, se habría hecho muy aburrido mencionarlas abiertamente desde el
principio. Por este motivo, durante miles de años terrestres la Regla que
parecía más evidente era obedecer a Dios, aunque ciertamente no es una Regla
per sé. Al principio, parecía que al hombre se le
estaba pidiendo que le tuviera miedo a Dios, porque parecía ser la única forma
de que el hombre obedeciese y procurase no fallarle a Dios, bajo pena de
castigo.
De manera que, al principio de
El Gran Juego pareciera que se estaba evaluando cómo hacer que el hombre no se
olvidara de Dios y procurara evitar apegarse mucho a los bienes materiales.
Esta técnica parece que funcionó pobremente porque ocurrió que, muchos
comenzaron a creer que para evitar los castigos lo que tenían que hacer era
ofrecerle a Dios sacrificios de animales y, algunos más osados, le ofrecían
sacrificios de hombres. Ésta mala práctica se hizo tan común que, en muchos
pueblos algunos padres ofrecían a sus hijos en sacrificio para intentar
disminuir en algo el castigo que sus errores ciertamente merecían.
De hecho, el pueblo que nuestro Amoroso Padre Dios Se
Apartó, para que se esforzara por enseñar a los demás pueblos cual debería ser
el comportamiento idóneo de un Verdadero Creyente, comenzó a copiar éstas
nefastas prácticas de los habitantes de otros pueblos y mereció el ser
esclavizado por cuatrocientos años. Pero esto ya lo Sabía nuestro Amoroso Padre
Dios, antes de que ocurriera, porque así se lo hizo saber al patriarca de los
judíos antes de que ocurriera –(Génesis 15:13), por lo que podemos concluir
que, al parecer era parte de El Gran Juego, a los fines de ir Revelando
Paulatinamente Las Reglas.
Ocurrió entonces que, la
negligencia generalizada por comprender lo que vinimos a hacer en este Mundo,
propició el que se nos entregara un Resumen de Las Reglas, pero tristemente,
como ya veníamos mal orientados acerca de lo que realmente Es Dios, se nos dio
por llamarlas Mandamientos, lo que nos hacía suponer que era
obligado cumplirlas, porque así lo quería Dios, bajo pena de castigo.
Yo les aseguro que, si lo piensan un poco, realmente
concluirían que El Amor de Amores NO necesita de nuestro torpe y deficiente
amor. Queda claro entonces que, Amar
a Dios sobre todas las cosas no es un mandamiento (orden, obligación, …) sino
que simplemente es un consejo para que logremos vencer nuestros vicios.
Nuestro Amoroso Padre Dios no necesita de nuestro frágil amor y mucho menos lo
quiere obligado. Se hace evidente entonces que, cuando se nos pide que amemos a
Dios sobre todas las cosas se nos está diciendo que
procuremos más a nuestro Amoroso Padre Dios que a los bienes materiales.
De hecho, la idea central de
El Juego por nuestros Mundos es que, pese a estar recubiertos de
materialidad, lo cual nos hace necesitados de las cosas materiales, JAMÁS DEJEMOS QUE EL AFÁN POR LAS COSAS MATERIALES NOS ALEJE
DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS. Si logramos comprender y aceptar la
idea central del Juego por nuestros Mundos se nos hará muchísimo más fácil
cumplir con las otras Reglas, porque aquel que procura a nuestro Amoroso Padre
Dios sobre todas las cosas difícilmente asesinará a alguien, ni siquiera a un
animal, ya que comprenderá que la vida es un Regalo de Dios. Tampoco se le
ocurrirá robar, porque lo único que necesita para vivir es a nuestro Amoroso
Padre Dios. Consecuentemente tampoco deseará ni la mujer ni ninguno de los
bienes de su prójimo. Evidentemente, honrará a su papá y a su mamá, porque
estará agradecidos con ellos por haberlos traído a este Mundo…
Sin embargo, como el hombre
tristemente demostró que no le era sencillo Amar a Dios sobre todas las cosas,
pues se le agregaron otras Reglas a La Regla Primera y Principal –por no decir La Única Regla de El Gran Juego- a los
fines de ayudarnos a lograr cumplir con La Primera Regla:
- Ten presente siempre que Dios Verdaderamente Existe.
Consecuentemente, nunca hagas bromas sobre Dios y mucho menos para
faltarle el respeto. No lo Nombres por
Nombrarlo. Hazte consciente de Su Presencia alrededor tuyo y dentro de ti.
- Dedícale a Dios gran parte de tu día a
día, únicamente así lograrás acercarte a Él. Reúnete con tus hermanos para alabar a Dios y para
estudiar Su Palabra, porque esto reforzará tu fe y te ayudará a crecer
espiritualmente.
- Honra a tu papá y a tu mamá, porque ellos
aceptaron traerte a este Mundo, a pesar de las muchas dificultades que pudieran tener, para que tú
pudieras deslastrarte del barro que hayas acumulado y para que te
esfuerces por crecer en las virtudes.
- … Y siguió dictando algunas Reglas, para ayudarnos a
cumplir con la Primera y Principal –(Mateo 22:36-40)-, puesto que Amar a Dios sobre todas las cosas implica amar al
prójimo y a toda la creación como a uno mismo, dado que son Obras de Ese
Dios.
Sin embargo, pese a lo realmente claro que quedó El
Resumen de Las Reglas, muchísimos siguieron sin comprenderlas, motivo por el
cual fueron enviados muchos iluminados (Profetas) para aclararlas lo mejor
posible, pero sin hacerlo muy evidente, porque, como suele ocurrir en muchos
juegos virtuales, se nos dan puntos por descubrirlas entre las líneas de la
Palabra Divina.
OBJETIVO DEL JUEGO
El objetivo de cualquier juego llegar a una
meta (arco, aro, home, …) y anotar tantos puntos (goles, cestas, carreras, …)
como nos sea posible.
Pero como El Gran Juego es eterno, lo que implica que no se puede Jugar en una
sola vida, pues se hizo necesario que, en el Diseño de El Gran Juego, se
plasmaran un gran número de metas, las cuales debemos alcanzar, antes de llegar
a La Meta Final. Es lo Maravilloso de nuestro Amoroso Padre Dios que, Al Ser
Quien Es, Puede Diseñar Juegos mucho más complicados y elaborados que los que
nosotros hemos diseñado. ¿Y saben qué? ¡NUNCA PIERDE DE VISTA A NINGUNO DE SUS
JUGADORES!!! Por eso me encanta esforzarme por jugar en Su Glorioso Equipo.
De manera que, en el Diseño de
cada uno de los Mundos, que nos tocan vivir, se dibujan una serie de metas
individuales que debemos alcanzar para pasar al siguiente nivel. A estas metas
individuales las conocemos como Pruebas. De allí que, El OBJETIVO FINAL de
El Gran Juego es CONOCER a nuestro Amoroso Padre Dios, pero los
OBJETIVOS PARCIALES O GENERALES de cada uno de los Juegos por nuestros Mundos
es SUPERAR cada una de las
PRUEBAS que nos dispongan, en nuestro transitar desde la cuna hasta la tumba.
SUPERAR LAS PRUEBAS
Al ir superando cada Prueba que nos dispongan, en el
Juego por nuestros Mundos, vamos ascendiendo de nivel en El Gran Juego. No superar alguna Prueba significará quedarnos en el mismo
nivel, tantas veces –vidas- sean necesarias, hasta que finalmente la Prueba sea
superada. Por eso es tan importante hacernos ‘Conscientes’ de la
importancia de superar las Pruebas, porque si no corremos el riesgo de tener
que volver a vivirlas en la otra vida.
Nadie se escapa de las Pruebas, porque éstas
son necesarias para crecer tanto material como espiritualmente. Si Adán nunca hubiera sido sometido a la Prueba, la
cual falló, jamás hubiera existido la excusa para expulsarle del Edén y
consecuentemente jamás se hubiera visto en la necesidad de aprender a cultivar
para alimentarse (crecer materialmente). Tampoco hubiera comprendido que
siempre hay que hacer La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios (crecer
espiritualmente).
Todos, absolutamente todos, somos sometidos a
Pruebas, porque esas son las metas que nuestro Amoroso Padre Dios Dibuja para
cada uno de nosotros en cada uno de nuestros Mundos. De la superación de las Pruebas depende nuestro avance
o crecimiento. De hecho, mientras más cerca estemos
de la Meta Final las Pruebas suelen complicarse grandemente. Así nos
lo recuerda Judith: “Recordad lo que hizo
con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob
en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los rebaños de Labán, el hermano de
su madre. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así El Señor nos prueba a nosotros, los que nos
acercamos a Él, no para castigarnos, sino para ayudarnos a crecer”
–(Judith 8:26-27)-. Pues sí, ¡DIOS APARTA A SUS
MEJORES CAPITANES PARA LAS BATALLAS MÁS COMPLICADAS!!! Y esto es
lógico suponerlo porque, así mismo ocurre en los juegos profesionales a los que
estamos acostumbrados a jugar, en los cuales, cada vez que ‘Ascendemos de Nivel’,
pues se complican las jugadas y por ende los entrenamientos. ¿Qué pensaban?
¿Creían que ganarse La Hermosa Amistad del Rey de Reyes iba a ser sencillo?
Es concluyente que, las Pruebas son en extremo necesarias
para avanzar en los Niveles de El Gran Juego. Y, como en cualquier juego
virtual diseñado por el hombre, mientras ascendemos de nivel las Pruebas suelen
complicarse. Ahora bien, ¿qué son las Pruebas? Me imagino que todos saben la
respuesta, pero les aclararé algunas cosillas respecto a las Pruebas.
Muchos suelen suponer que las Pruebas son un castigo de
Dios, por haber hecho algo malo. Esto es porque, las
Pruebas suelen generar sufrimiento, tanto cuanto, la mayoría de las Pruebas,
son la consecuencia de aquello que no logramos hacer bien, que, por
supuesto, amerita una ‘expiación’, o más bien ‘purificación’, a los fines de
superar la fragilidad, que nos impidió hacer algo bien. De manera que, si comprendemos que aquello que nos está haciendo sufrir es
la consecuencia de algún mal que hicimos en vidas pasadas, pues sólo nos queda
descubrir que debo hacer para lograr resarcir aceleradamente lo que hicimos mal
haciendo el mayor bien posible en la vida presente, así no nos llevaremos parte
de ese karma a la próxima vida.
Intentaré explicarme con un sencillo ejemplo. Los hijos
que hayan maltratado a sus padres con seguridad van a ser maltratado por sus
hijos, consecuentemente, cuando sufras porque tus hijos te maltratan recuerda
lo que hiciste con tus padres en la vida presente, aunque quizás pudiste ser un
mal hijo en la vida pasada. En cualquiera de los dos casos, la triste realidad
es que, en algún momento fuiste un mal hijo y, consecuentemente, en alguna vida
habrás de sufrir lo que hiciste sufrir.
Pero no piensen que aceptar la Prueba, así no más, es la
solución al problema. Debemos sentarnos a orar y a meditar qué nos Quiere
Enseñar nuestro Amoroso Padre Dios con alguna Prueba, porque toda Prueba trae consigo una
enseñanza para crecer. De manera que, si te arrodillas a orar,
quizás descubras que la Prueba no es por el hecho de haber sido mal hijo, sino
porque quizás no has sido buen papá. Al descubrir esto, pues averigua que es
ser un buen papá, según las Reglas del Juego, y ora mucho para que aún haya
tiempo de corregir tu negligencia ante Las Reglas. Si resulta que, descubriendo
que has sido un buen papá, según el criterio de La Palabra Divina, aun así,
tienes malos hijos, entonces es concluyente que fuiste mal hijo, ya sea en esta
vida o en la pasada. Consecuentemente, debes orar muchísimo pidiendo que se te
perdone por haber sido un mal hijo en vidas pasadas, pero si descubres que lo
has sido en la vida presente y aún hay tiempo de corregirlo, pues trata de
reconciliarte con tus padres y de ganarte su perdón. Pero si ya han muerto,
pues pídeles perdón desde el fondo de tu corazón, para que ellos te perdonen
desde lo alto del más allá. Y continúa orando para
que nuestro Amoroso te ayude con la conversión de tus hijos, no porque esperes
que te amen, sino porque no quieres que ellos carguen con la maldición del mal
hijo.
Como pueden apreciar, parece sencillo descubrir una
Prueba, porque por lo general producen sufrimiento. Pero no todo lo que produce
sufrimiento es una Prueba. De manera que, descubrir una Prueba no es nada
sencillo. De hecho, hay Pruebas que no parecen Pruebas, porque no producen
sufrimiento a la persona que se le asignó la Prueba, pero quizás si le produzca
muchos sufrimientos a los cercanos del Probado. Esto suele ocurrir con las
Pruebas que se nos envían para practicar las virtudes que nos ayuden a
deslastrarnos del peso de los vicios que hallamos adquirido en vidas pasadas.
Tener dinero, por ejemplo, es una Prueba, porque
con seguridad se nos ha proveído de ese dinero para que nos ejercitemos en la
generosidad, lo cual nos ayudará a deslastrarnos del vicio de la avaricia, que
con seguridad adquirimos en vidas pasadas. Evidentemente, si no somos personas de oración, que
procuramos conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, pues con seguridad nos
afanaremos más en guardar el dinero como si fuera nuestro diosecito, lo que
hará que aumenten las manchas del vicio de la avaricia, en nuestros pobres
espíritus. Pero cómo nos enteramos que el dinero que se nos ha proveído es una
Prueba para ser superada, pues cuando vemos que a nuestro alrededor hay gente
necesitando ese dinero para aliviar ciertos sufrimientos (hambre, enfermedades,
…) y nos cuesta entregarles nuestro dinero.
EL PUNTAJE
Creo que tenemos claro que, El Juego que hemos venido a Jugar es una competencia
en buenas acciones. De manera que, adquiriremos puntos positivos
cada vez que realicemos una buena acción. Por el contrario, la realización de
malas acciones debe significar puntos negativos en nuestro score.
Evidentemente, hay acciones –buenas o malas- que tienen
un mayor puntaje –positivo o negativo-. Los puntajes
positivos dependen de la cantidad de amor que se le dedique a la realización de
una buena acción y los puntajes negativos dependerán de la cantidad de odio que
haya movido a realizar alguna mala acción. De manera que, mientras
más amor se requiera para hacer una buena acción mayor será el puntaje positivo
que obtenga. Por eso la Madre Teresa decía que había que amar hasta que duela y
mientras más duela mejor. Es decir, mientras más nos
cueste realizar una buena acción y aun así nos esforzamos por hacerla, pues
mayor puntaje. También hay que tomar en cuenta que el puntaje
aumenta de acuerdo a la persona o personas para quien realizamos la buena
acción. Hermoso ¿verdad? Cuanto detalle Dibuja nuestro Amoroso Padre Dios para
cada uno de nosotros en el entretenido Juego por nuestros Mundos.
Tan Hermoso es El Gran Juego que, desde que comenzó,
nuestro Amoroso Padre Dios encargó a un Arcángel de llevar el Registro de cada
punto –positivo o negativo- que cada jugador anote. Y lo anota a detalle. ¡Se
imaginan esos Libros Contables!!! Yo sé que para casi todos ustedes esto parece
imposible, pero sus dudas radican en el desconocimiento casi absoluto de Qué
Cosa Es Dios y de lo que significa Vivir en La Eternidad. El caso es que,
movido por un extraño sueño, leyendo aquí y leyendo allá, me enteré que Enoc,
bisabuelo de Noé, debido a sus avances en El Gran Juego, fue Nombrado por nuestro
Amoroso Padre Dios como Su Contable y, a la par de Concederle Su Hermosa
Amistad, le Nombró Metatrón, o lo que es lo mismo, Le Autorizó a estar sentado
en el Trono, quizás para que pudiera anotar todos nuestros puntos. A esto se le
conoce como Registros Akáshicos. Según entiendo, de lo comunicado por el
Arcángel Gabriel a Mahoma, cada vez que morimos y vamos al más allá, Es Dios
Quien nos Aclara en qué nos equivocamos, de acuerdo a los Registros –puntaje-
que le informa Metatrón.
Ahora bien, yo no les puedo asegurar que todo esto que
les estoy contando sea verdad, porque tan sólo son pequeños detalles que he
descubierto, que han sido escritos por ciertos eruditos, entendidos en esas
lides. Y como en mi Mundo TODO ES POSIBLE, pues se los comento, para que no se
queden sin conocimiento. A ustedes les queda leer, investigar y profundizar
aquello que les escribo y decidir si creer o no, porque la verdad es que, sólo
estaremos seguros de lo que ocurre en el más allá cuando salgamos del más acá.
LOS PREMIOS
Es común que, en la mayoría de los juegos que
acostumbramos a jugar acordemos la entrega de algún premio al ganador. Quizás
un pequeño obsequio, un buen dulce, el beso de una hermosa chica, algún
dinerito, … cosas materiales, más o menos necesarias. En los juegos
profesionales los premios suelen ser medallas, copas y grandes copas,
incluyendo por supuesto el dinero que cada jugador profesional se gana, porque
para él, además de ser un juego, es su trabajo.
Por eso les digo que, si bien es cierto que hemos venido a esta vida a jugar,
tenemos que considerar siempre El Juego por nuestros Mundos como el más oneroso
de nuestros trabajos, porque en él se nos puede ir la vida. Consecuentemente, es preciso que nos esforcemos
altamente por superar las Pruebas, en cada uno de los Juegos por nuestros
Mundos, porque además de ser un juego es nuestro trabajo y, si no lo hacemos
bien, pues no nos otorgarán la remuneración que nos corresponda y mucho menos
el premio por participar.
El Premio Mayor por vencer en El Gran Juego es obtener La Hermosa Amistad
de nuestro Amoroso Padre Dios, pero, para alcanzar esta Maravillosa Dignidad,
debemos primero Conocerle. Pues bien, al superar cada una de
las Pruebas a las que somos sometidos, en cada uno de los Juegos por nuestros
Mundos, se nos entrega como una especie de ficha –parte de un puzle- contentiva
de una pista a seguir para hallar a nuestro Amoroso Padre Dios. Al reunir todas
las fichas de El Enorme Puzle, tendremos como una especie de mapa, que nos
guiará al Lugar En Donde Habita nuestro Amoroso Padre Dios. Además, cada ficha
tiene un Secreto Acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que, al tener
todas las fichas tendremos un compendio de todos los Secretos que nos
permitirán Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.
Con excepción de Adán, todos los que hemos aceptado ser
materializados para jugar en El Gran Juego, inicialmente lo hacemos sin contar
con la Asistencia del Alma –Soplo de Dios-, dado que los primeros niveles son
sencillos y no requerimos que nos soplen para superar las sencillas pruebas.
Ocurre entonces que, al acumular cierto número de fichas del Enorme Puzle
Divino, se nos otorga ingresar a un nivel de El Gran Juego en donde se requiere
que nuestro Amoroso Padre Dios Sople sobre nosotros Su Aliento de Vida. De
manera que, el Alma es El Premio que nos inicia en
la Degustación del Conocimiento Divino. Esta ‘DEGUSTACIÓN’ se conoce como
‘SABIDURÍA’.
Finalmente, los que logran superar todas las pruebas y
evitan sucumbir ante las tentaciones de la carne, gracias a que comprendieron
lo que significa Amar a Dios sobre todas las cosas, pues llegan a Conocer a
nuestro Amoroso Padre Dios Personalmente y, en ese Precioso Momento, nuestro
Amoroso Padre Dios le entrega el Maravilloso Premio de Su Hermosa Amistad. Y a
partir de allí podemos sentirnos orgullosos de decir que somos Amigos de Dios.
Respecto a lo anterior, sé que muchos me dirán que, si
somos hijos de Dios también somos sus amigos, pero esto no es del todo cierto.
Lo ideal sería que los hijos fueran a su vez amigos de sus padres, pero esto
rara vez logra ocurrir, porque más son los hijos que nunca llegan a comprender
a sus padres, motivo por el cual si acaso los soportan, que los pocos que si
llegan a comprender a sus padres y consecuentemente los aman, y se esfuerzan
mucho por hacer felices a sus padres, honrándolos hasta la muerte. Piénsenlo, a
cuántos hijos conocen que realmente honren a sus padres con sus pensamientos,
palabras y acciones. Quizás si conozcan a muchos que han logrado ser
‘compinches’ de sus padres y consecuentemente los ven saliendo con sus padres
de farra, pero esto no es ser amigos.
Justamente así ocurre con nuestra relación con nuestro
Amoroso Padre Dios. Todos somos sus hijos, puesto
que Él nos ha engendrado, pero no todos llegan a Honrar Verdaderamente a
nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que no todos se pueden dar el Hermoso Lujo
de Poder Tratarlo como a Un Verdadero AMIGO. ¡NO PODEMOS SER COMPINCHES DE
DIOS!, porque a Él no le gusta irse de farra.
Para comprender lo que significa Ganarse La Hermosa
Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, el mejor símil que les puedo ofrecer es
el siguiente: Un rey puede tener muchos hijos, pero únicamente le permitirá
entrar a sus aposentos, sin solicitar permiso, a sus más allegados hijos, los
cuales suelen ser los que más se esfuerzan por respetarle y honrarle.
LOS MACUNDALES
En mi país, no sé si en el de ustedes, se denomina
‘macundales’ a las herramientas de trabajo –o de juego- que son otorgadas, a
cada trabajador –jugador-, para que realice el trabajo –juego-, que se le ha
asignado. Estás herramientas se consideran propiedad del trabajador –jugador-
para que se esfuerce por cuidarlas y darle buen uso.
Pues, para jugar El Gran Juego
también se nos otorgan ‘macundales espirituales’, para ayudarnos a realizar las
mejores jugadas posibles. A estos ‘macundales espirituales’ se les denomina
frecuentemente ‘VIRTUDES’.
Comúnmente, los macundales de trabajo se van otorgando
conforme el trabajador va aprendiendo algún oficio y se le entregan tantos
macundales como tantas sean las labores que se le van asignando, conforme va
aprendiendo a utilizarlos, en el desempeño de las actividades o trabajos que
realiza. En algún momento, el trabajador de alguna obra de construcción, le
asignan el cargo de supervisor, debido al gran número de labores que ha
aprendido a ejecutar y, con toda seguridad, al asumir ese cargo, tendrá a su
disposición todos los macundales que se le han venido otorgando, para que pueda
apoyar a los nuevos ingresos, en el desempeño de sus labores.
Así mismito ocurre con las Virtudes, las cuales se nos
van otorgando conforme vamos aprendiendo a utilizarlas. De la misma manera, si
pretendemos llegar a supervisor –avanzar en El Gran Juego- debemos cuidar con
esmero esas virtudes y darles buen uso, porque con seguridad me habrán de
ayudar para avanzar en los siguientes Niveles de El Gran Juego. Si permitimos
que las Virtudes adquiridas sean opacadas lógicamente para desmancharla debemos
esforzarnos mucho más que lo que nos esforzamos cuando nos la otorgaron.
Acerca de las Virtudes ya les he conversado anteriormente. Sin embargo, se las anotaré nuevamente, pero sin tanto detalle, para que recuerden cuales son los ‘macundales espirituales’, que nuestro Amoroso Padre Dios nos otorga para ir avanzando en los muchos Niveles de El Gran Juego. Antes debo recordarles que, las Virtudes nos son otorgadas de acuerdo al esfuerzo que hagamos por obtenerlas. Es decir, para obtener alguna Virtud debemos ejercitarnos en esa Virtud. También les recuerdo que las Virtudes son la contraposición de los pecados capitales, porque justamente nos ayudan a vencer nuestros vicios -exageradas inclinaciones materiales- y defectos, que opacan nuestro espíritu y no nos dejan avanzar al siguiente Nivel.
- Contra la ‘avaricia’ (amor por el dinero) debemos ejercitarnos en la ‘GENEROSIDAD’, procurando ser espléndidos a la hora de compartir, vigilando siempre el darle buen uso a las riquezas que tengamos y estando pendientes de las necesidades de nuestros cercanos.
- Contra la ‘soberbia’ (amor exagerado por uno mismo) debemos ejercitarnos en la ‘HUMILDAD’. Esto quiere decir que, cuando una
persona pretenda irse por encima de mí, en algún altercado físico o
verbal, yo debo permitir que gane, siempre y cuando dejarlo ganar no
signifique ir en contra de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Por
ejemplo, lo más lógico es que un papá o una mamá, por el simple hecho de
haber vivido mucho más tiempo que el hijo, deberían saber de la vida más
que el hijo. Evidentemente, este conocimiento plus del padre sobre el hijo
pudiera hacer del padre algo orgulloso y, en algunos casos, sobre todo
cuando los padres se han preparado profesionalmente, el orgullo puede
convertirse en soberbia. Queda claro que, en el momento que haya un
altercado entre padre e hijo, si bien es cierto que el padre debe
practicar en humildad, para disminuir su propia soberbia, esto sólo le es
permitido en discusiones si se quiere materiales o de poca importancia,
pero en lo que se refiere a discusiones espirituales o sobre la vida
misma, los padres deben de estar claros que, por mucho que el hijo también
se haya preparado profesionalmente, con mucha seguridad nunca sabrá más
que un padre en lo que se refiere a la vida misma. De manera que, por el
bien del hijo se recomienda que el padre no haga uso de la humildad –dar
su brazo a torcer- ante lo que el hijo pretende imponer como una verdad,
que quizás lo esté hundiendo en los desaires de la vida misma. Salvo este
ejemplo y algunos otros parecidos, al que sabe que sufre de soberbia debe
procurar perder siempre en cualquier altercado que se le presente. Esto es
practicar en humildad, o lo que es lo mismo, humillarse
para evitar ser humillado por alguna dura Prueba.
- Contra la ‘gula’ (amor por los alimentos y otros bienes materiales) debemos
ejercitarnos en la ‘TEMPLANZA’, cuya
etimología viene del latín ‘temperantia’, que
se refiere a ‘controlar la temperatura’, a fin de evitar una
hipotermia (baja exagerada de la temperatura corporal) o una hipertermia
(subida exagerada de la temperatura corporal). En este orden de ideas,
podemos concluir que, el ejercicio de la templanza consiste en ‘controlar
nuestra manera de comer’, evitando el abuso de los alimentos, que nos
pueden llevar a la obesidad, pero también evitando el no alimentarnos, que
nos puede llevar a la desnutrición o a la anorexia. Ambas condiciones
pueden acarrear la muerte, por eso es importante ‘controlar nuestra
alimentación’, para evitar las enfermedades y la muerte, pero sobre todo
para demostrarle a nuestro Amoroso Padre Dios que lo amamos a Él más que a
los alimentos.
- Contra la ‘ira’ (amor por el servicio de otros) debemos ejercitarnos en la ‘PACIENCIA’, palabra de origen latino, que deriva del verbo ‘pati’ que significa ‘sufrir’.
Como la ‘ira’ es movida por el hecho de no soportar que los demás no hagan
las cosas como nosotros esperamos que sean hechas o se comporten como
nosotros esperamos que se comporten, pues ejercitarse
en la ‘paciencia’ significa ‘sufrir’ en silencio (sin quejarnos) las
situaciones desagradables que los demás nos hacen vivir, por no hacer las
cosas o comportarse como nosotros esperamos.
- Contra la ‘lujuria’ (amor por los lujos) debemos ejercitarnos en la ‘CASTIDAD’. La ‘lujuria’ es el pecado capital
por antonomasia, porque, en esencia, el pecado capital surge por nuestros
exagerados deseos de algún bien material, a pesar de estar satisfecha la
necesidad material per se y la
lujuria es el deseo exagerado de las cosas que no son necesarias para
vivir. De allí que, la virtud por antonomasia es la que nos
puede ayudar a deslastrarnos del vicio de la lujuria. La ‘castidad’ es la virtud por antonomasia porque
significa propiamente ‘pureza’, dado que proviene del latín ‘castitas’, que significa propiamente ‘puro,
íntegro, virtuoso, … SEPARADO DE LOS VICIOS’. De manera que, el ejercicio de la ‘castidad’ es el ejercicio más importante de todos,
porque para lograrlo debemos ejercitarnos en Amar a Dios sobre todas las
cosas. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, pocos pueden darse
el lujo de ser lujuriosos, porque pocos cuentan con los medios materiales
para lograrlo, aunque ciertamente muchos lo intentan por vías extremas.
- Contra la ‘pereza’ (amor por mal utilizar el tiempo) debemos ejercitarnos en la ‘DILIGENCIA’. La palabra latina ‘diligentia’
está compuesta del prefijo ‘di’, que significa ‘separación múltiple’, el
verbo ‘legere’, que significa ‘escoger’, el sufijo ‘nt’, que significa
‘agente’ y el sufijo ‘ia’, que indica ‘cualidad’, por lo que podemos decir
que, ‘diligencia’ se
refiere a la cualidad de ‘separar muchas cosas y escoger la mejor’.
De manera que, el ejercicio de la ‘diligencia’ es el esfuerzo que hacemos
constantemente por ‘escoger’, entre múltiples cosas que se nos ofrecen, la
mejor. Consecuentemente, somos nosotros los que
debemos esforzarnos por escoger lo que nos ayude a crecer –material y
espiritualmente- y desechar lo que pudiera detener nuestro crecimiento.
Evidentemente, si nuestro deseo es acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios
debemos ser diligentes en procurar lo que nos lleva a Dios y despreciar lo
que nos aleja de Él. En este orden de ideas, podemos
decir que la pereza no significa simplemente dormir o flojear, sino que
significa ‘escoger’ lo que frena nuestro crecimiento.
Evidentemente, dormir en demasía no te permitirá ocupar tu precioso tiempo
en estudiar la Biblia. Pero ocupar tu tiempo en
divertirte en demasía, aunque no estés flojeando, ciertamente es ‘pereza’
porque te evita darle un mejor uso a tu tiempo, para dedicárselo a tu
crecimiento –material o espiritual-
- Contra la ‘envidia’ (amor por los que otros tienen) debemos ejercitarnos en la ‘GRATITUD’. Cuando
REALMENTE nos ejercitamos en ‘agradecer’ a nuestro Amoroso Padre Dios por
todas las cosas que nos otorga (salud, alimentos, vista, manos, pies,
aire, agua, … la vida misma), poca atención prestaremos a los bienes
materiales de los demás. Pero recuerden, el ejercicio de la
‘gratitud’ debe ser REALMENTE SENTIDO, porque si lo hacen por simple
costumbre, no les servirá para evitar la envidia.
21. UN
JUEGO MUY SERIO
A pesar de que intenté explicar lo de El Gran Juego lo
mejor posible, sé que muchos de ustedes aún tendrán muchas dudas de que
realmente hemos venido a este Mundo a Jugar, porque aún no comprende que se trata de un Juego Más Serio que el de Las Olimpiadas
Mundiales. Es un Juego Tan Serio que perdemos la vida si no nos
esforzamos por Jugarlo en cada vida con mayor destreza.
Los que se inscriben para participar en las
Olimpiadas Mundiales se preparan seriamente para lograr vencer en la categoría
o juego olímpico, en el cual se logró inscribir. Estos jugadores vigilan su
alimentación, descansan lo justo, estudian a sus posibles oponentes, … cada día
le dedican muchas horas a ejercitarse, sobre todo en los ejercicios físicos que
le ayuden a ser más diestros en la competencia que se inscribieron, a los fines
de obtener los mejores resultados. Pues, en los Juegos por nuestros Mundos, nuestro Amoroso Padre Dios no
puede Esperar menos de nosotros. De manera que, aunque no tengamos ni idea de
los muchos esfuerzos que realiza un Jugador Olímpico para lograr su deseo de
obtener la tan ansiada presea, todos los que venimos a Jugar en este Mundo,
debemos esforzarnos mucho más que los Jugadores Olímpicos para lograr alcanzar
a nuestro Amoroso Padre Dios.
Con lo anterior les quiero indicar que, ninguno de nosotros seremos excusados de nuestro poco desempeño por decir que no sabíamos lo que teníamos que hacer, dado que, como le dijo el Arcángel Gabriel a Mahoma: “A cada uno de vosotros se les ha asignado un Código Legal y un Camino de Salvación…” –(Corán 5:48 / Sura 113)-. Quizás miles de años atrás pudimos llegar con esa torpe excusa, pero hoy en día nadie puede negar que alguna vez ha sostenido en sus manos, un Tanaj, una Biblia, un Corán, … o algún escrito religioso, con indicaciones de lo que debemos hacer. Ni siquiera los analfabetos pueden hacer uso de la torpe excusa de que no sabían porque con seguridad alguna vez oyeron Las Reglas de la boca de un Predicador, de un amigo, en una radio, … Con tantos medios de comunicación, con los que contamos hoy en día, ninguno puede decir que no sabe lo que tiene que hacer para alcanzar El Conocimiento Divino, porque en el inmenso océano de las redes se encuentra muchísima información, de escritos de aquellos que se nos adelantaron en este Hermoso Recorrido de Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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