sábado, 27 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO EL GRAN JUEGO / Parte VIII (20-21 ) - El Gran Juego

20. ACERCA DE EL GRAN JUEGO

Paulatinamente, conforme iba escribiendo mis novelas, orientándolas de acuerdo a estas nuevas Revelaciones, yo mismo iba comprendiendo más y más qué hemos venido a hacer a este Mundo. También iba comprendiendo algunas particularidades, acerca de El Gran Juego que, a pesar de ser particularidades, no difieren en mucho de los muchos juegos que estamos acostumbrados a jugar, sobre todo los que se juegan profesionalmente.

Como todo juego, El Juego por nuestros Mundos tiene Reglas, las cuales nuestro Amoroso Padre Dios nos ha venido Revelando a través del desarrollo de El Gran Juego. Evidentemente, como todo juego, en El Juego por nuestros Mundos también se otorgan Premios y, estos Premios, al igual que en todos los juegos, dependen del puntaje que obtengamos en El Juego. Ahora bien, espero que les quede claro que, pese a que podemos comparar El Juego por nuestros Mundos con una gran variedad de juegos que comúnmente jugamos en nuestras vidas tenemos que tomar en cuenta que, de acuerdo a sus características, no se compara a cualquier juego, sino más bien a los grandes Juegos Olímpicos, en los que a los competidores se les exige que se entrenen duramente y que se esfuercen plenamente por obtener El Premio. Como decía mi papá: “Es un juego muy serio”.

Otra de las particularidades, específicas de El Gran Juego, es que podemos decir que es eterno, tanto cuanto los que lo estamos jugando somos seres espirituales revestidos de materialidad sólo para jugar El Gran Juego. Por eso acostumbro a decir El Juego por nuestros Mundos, porque lo jugamos en el ejercicio de varios Mundos, lo que implica que debemos reencarnar para seguir jugando. De manera que, en el ejercicio de cada una de las vidas, en las que reencarnamos, acumulamos puntos positivos o negativos, según sean las valoraciones de las jugadas que realicemos –buenas o malas-.

Evidentemente, la acumulación de puntos positivos implica que nos otorguen un Premio y, por el contrario, la acumulación de puntos negativos significará el otorgamiento de alguna penalización. Aquí les hago la observación de que no Es nuestro Amoroso Padre Dios Quien nos otorga alguna penalización o castigo, sino que somos nosotros mismos quienes nos lo hemos ganado, por perder oportunidades de anotar puntos positivos. Para acumular puntos positivos debemos esforzarnos por realizar “BUENAS ACCIONES” –(Corán 5:48)-. De manera que, los que acumulan puntos negativos o bien no se están esforzando por realizar buenas acciones o simple y llanamente se están esforzando por anotar puntos negativos, realizando “MALAS ACCIONES”. Los que nos esforzamos por anotar puntos positivos estamos jugando para El Equipo de nuestro Amoroso Padre Dios y los que están realizando malas acciones son los jugadores del equipo de satanás.

Al reencarnar, cada jugador tiene una especie de velo puesto en su conciencia que no le permite saber cómo va su puntaje. Consecuentemente, todos venimos a jugar sin saber qué jugadas debemos realizar, ni qué males venimos a superar. Esto implica que cada uno de nosotros debemos de evaluar las virtudes que tenemos (para saber que buenas jugadas podemos hacer con esas virtudes) y sobre todo estamos obligados a evaluarnos para tener ‘Consciencia’ de las manchas que recubren nuestros espíritus, las cuales son los vicios (abusos de los bienes materiales) que hemos acumulado en vidas pasadas. Muchas veces es más fácil detectar los vicios que hemos acumulado porque suelen hacerse más evidentes que las virtudes, en el entendido de que los vicios opacan a las virtudes y viceversa.

LAS REGLAS

Tristemente, a la altura en la que se encuentra El Gran Juego, hay un enorme número de Espíritus con virtudes opacadas por los vicios que han venido acumulando, vida tras vida. Esto es por causa del velo y de la negligencia de nuestra parte por esforzarnos por comprender Las Reglas de El Gran Juego. Y nadie puede decir que desconoce Las Reglas, porque con toda seguridad todos han oído el resumen de las mismas.

Desde que inició El Gran Juego, nuestro Amoroso Padre Dios se ha esforzado por indicarnos Las Reglas de El Gran Juego, a los fines de que, al ejecutarlas, realicemos hermosas jugadas, que aumenten nuestro puntaje positivo. Claro está que, como El Gran Juego es eterno, se habría hecho muy aburrido mencionarlas abiertamente desde el principio. Por este motivo, durante miles de años terrestres la Regla que parecía más evidente era obedecer a Dios, aunque ciertamente no es una Regla per sé. Al principio, parecía que al hombre se le estaba pidiendo que le tuviera miedo a Dios, porque parecía ser la única forma de que el hombre obedeciese y procurase no fallarle a Dios, bajo pena de castigo.

De manera que, al principio de El Gran Juego pareciera que se estaba evaluando cómo hacer que el hombre no se olvidara de Dios y procurara evitar apegarse mucho a los bienes materiales. Esta técnica parece que funcionó pobremente porque ocurrió que, muchos comenzaron a creer que para evitar los castigos lo que tenían que hacer era ofrecerle a Dios sacrificios de animales y, algunos más osados, le ofrecían sacrificios de hombres. Ésta mala práctica se hizo tan común que, en muchos pueblos algunos padres ofrecían a sus hijos en sacrificio para intentar disminuir en algo el castigo que sus errores ciertamente merecían.

De hecho, el pueblo que nuestro Amoroso Padre Dios Se Apartó, para que se esforzara por enseñar a los demás pueblos cual debería ser el comportamiento idóneo de un Verdadero Creyente, comenzó a copiar éstas nefastas prácticas de los habitantes de otros pueblos y mereció el ser esclavizado por cuatrocientos años. Pero esto ya lo Sabía nuestro Amoroso Padre Dios, antes de que ocurriera, porque así se lo hizo saber al patriarca de los judíos antes de que ocurriera –(Génesis 15:13), por lo que podemos concluir que, al parecer era parte de El Gran Juego, a los fines de ir Revelando Paulatinamente Las Reglas.

Ocurrió entonces que, la negligencia generalizada por comprender lo que vinimos a hacer en este Mundo, propició el que se nos entregara un Resumen de Las Reglas, pero tristemente, como ya veníamos mal orientados acerca de lo que realmente Es Dios, se nos dio por llamarlas Mandamientos, lo que nos hacía suponer que era obligado cumplirlas, porque así lo quería Dios, bajo pena de castigo.

Yo les aseguro que, si lo piensan un poco, realmente concluirían que El Amor de Amores NO necesita de nuestro torpe y deficiente amor. Queda claro entonces que, Amar a Dios sobre todas las cosas no es un mandamiento (orden, obligación, …) sino que simplemente es un consejo para que logremos vencer nuestros vicios. Nuestro Amoroso Padre Dios no necesita de nuestro frágil amor y mucho menos lo quiere obligado. Se hace evidente entonces que, cuando se nos pide que amemos a Dios sobre todas las cosas se nos está diciendo que procuremos más a nuestro Amoroso Padre Dios que a los bienes materiales.

De hecho, la idea central de El Juego por nuestros Mundos es que, pese a estar recubiertos de materialidad, lo cual nos hace necesitados de las cosas materiales, JAMÁS DEJEMOS QUE EL AFÁN POR LAS COSAS MATERIALES NOS ALEJE DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS. Si logramos comprender y aceptar la idea central del Juego por nuestros Mundos se nos hará muchísimo más fácil cumplir con las otras Reglas, porque aquel que procura a nuestro Amoroso Padre Dios sobre todas las cosas difícilmente asesinará a alguien, ni siquiera a un animal, ya que comprenderá que la vida es un Regalo de Dios. Tampoco se le ocurrirá robar, porque lo único que necesita para vivir es a nuestro Amoroso Padre Dios. Consecuentemente tampoco deseará ni la mujer ni ninguno de los bienes de su prójimo. Evidentemente, honrará a su papá y a su mamá, porque estará agradecidos con ellos por haberlos traído a este Mundo… 

Sin embargo, como el hombre tristemente demostró que no le era sencillo Amar a Dios sobre todas las cosas, pues se le agregaron otras Reglas a La Regla Primera y Principal –por no decir La Única Regla de El Gran Juego- a los fines de ayudarnos a lograr cumplir con La Primera Regla:

  • Ten presente siempre que Dios Verdaderamente Existe. Consecuentemente, nunca hagas bromas sobre Dios y mucho menos para faltarle el respeto. No lo Nombres por Nombrarlo. Hazte consciente de Su Presencia alrededor tuyo y dentro de ti.
  • Dedícale a Dios gran parte de tu día a día, únicamente así lograrás acercarte a Él. Reúnete con tus hermanos para alabar a Dios y para estudiar Su Palabra, porque esto reforzará tu fe y te ayudará a crecer espiritualmente.
  • Honra a tu papá y a tu mamá, porque ellos aceptaron traerte a este Mundo, a pesar de las muchas dificultades que pudieran tener, para que tú pudieras deslastrarte del barro que hayas acumulado y para que te esfuerces por crecer en las virtudes.
  • … Y siguió dictando algunas Reglas, para ayudarnos a cumplir con la Primera y Principal –(Mateo 22:36-40)-, puesto que Amar a Dios sobre todas las cosas implica amar al prójimo y a toda la creación como a uno mismo, dado que son Obras de Ese Dios.  

Sin embargo, pese a lo realmente claro que quedó El Resumen de Las Reglas, muchísimos siguieron sin comprenderlas, motivo por el cual fueron enviados muchos iluminados (Profetas) para aclararlas lo mejor posible, pero sin hacerlo muy evidente, porque, como suele ocurrir en muchos juegos virtuales, se nos dan puntos por descubrirlas entre las líneas de la Palabra Divina.

OBJETIVO DEL JUEGO 

El objetivo de cualquier juego llegar a una meta (arco, aro, home, …) y anotar tantos puntos (goles, cestas, carreras, …) como nos sea posible. Pero como El Gran Juego es eterno, lo que implica que no se puede Jugar en una sola vida, pues se hizo necesario que, en el Diseño de El Gran Juego, se plasmaran un gran número de metas, las cuales debemos alcanzar, antes de llegar a La Meta Final. Es lo Maravilloso de nuestro Amoroso Padre Dios que, Al Ser Quien Es, Puede Diseñar Juegos mucho más complicados y elaborados que los que nosotros hemos diseñado. ¿Y saben qué? ¡NUNCA PIERDE DE VISTA A NINGUNO DE SUS JUGADORES!!! Por eso me encanta esforzarme por jugar en Su Glorioso Equipo.

De manera que, en el Diseño de cada uno de los Mundos, que nos tocan vivir, se dibujan una serie de metas individuales que debemos alcanzar para pasar al siguiente nivel. A estas metas individuales las conocemos como Pruebas. De allí que, El OBJETIVO FINAL de El Gran Juego es CONOCER a nuestro Amoroso Padre Dios, pero los OBJETIVOS PARCIALES O GENERALES de cada uno de los Juegos por nuestros Mundos es SUPERAR cada una de las PRUEBAS que nos dispongan, en nuestro transitar desde la cuna hasta la tumba.

SUPERAR LAS PRUEBAS

Al ir superando cada Prueba que nos dispongan, en el Juego por nuestros Mundos, vamos ascendiendo de nivel en El Gran Juego. No superar alguna Prueba significará quedarnos en el mismo nivel, tantas veces –vidas- sean necesarias, hasta que finalmente la Prueba sea superada. Por eso es tan importante hacernos ‘Conscientes’ de la importancia de superar las Pruebas, porque si no corremos el riesgo de tener que volver a vivirlas en la otra vida.

Nadie se escapa de las Pruebas, porque éstas son necesarias para crecer tanto material como espiritualmente. Si Adán nunca hubiera sido sometido a la Prueba, la cual falló, jamás hubiera existido la excusa para expulsarle del Edén y consecuentemente jamás se hubiera visto en la necesidad de aprender a cultivar para alimentarse (crecer materialmente). Tampoco hubiera comprendido que siempre hay que hacer La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios (crecer espiritualmente).

Todos, absolutamente todos, somos sometidos a Pruebas, porque esas son las metas que nuestro Amoroso Padre Dios Dibuja para cada uno de nosotros en cada uno de nuestros Mundos. De la superación de las Pruebas depende nuestro avance o crecimiento. De hecho, mientras más cerca estemos de la Meta Final las Pruebas suelen complicarse grandemente. Así nos lo recuerda Judith: “Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los rebaños de Labán, el hermano de su madre. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así El Señor nos prueba a nosotros, los que nos acercamos a Él, no para castigarnos, sino para ayudarnos a crecer” –(Judith 8:26-27)-. Pues sí, ¡DIOS APARTA A SUS MEJORES CAPITANES PARA LAS BATALLAS MÁS COMPLICADAS!!! Y esto es lógico suponerlo porque, así mismo ocurre en los juegos profesionales a los que estamos acostumbrados a jugar, en los cuales, cada vez que ‘Ascendemos de Nivel’, pues se complican las jugadas y por ende los entrenamientos. ¿Qué pensaban? ¿Creían que ganarse La Hermosa Amistad del Rey de Reyes iba a ser sencillo?

Es concluyente que, las Pruebas son en extremo necesarias para avanzar en los Niveles de El Gran Juego. Y, como en cualquier juego virtual diseñado por el hombre, mientras ascendemos de nivel las Pruebas suelen complicarse. Ahora bien, ¿qué son las Pruebas? Me imagino que todos saben la respuesta, pero les aclararé algunas cosillas respecto a las Pruebas.

Muchos suelen suponer que las Pruebas son un castigo de Dios, por haber hecho algo malo. Esto es porque, las Pruebas suelen generar sufrimiento, tanto cuanto, la mayoría de las Pruebas, son la consecuencia de aquello que no logramos hacer bien, que, por supuesto, amerita una ‘expiación’, o más bien ‘purificación’, a los fines de superar la fragilidad, que nos impidió hacer algo bien. De manera que, si comprendemos que aquello que nos está haciendo sufrir es la consecuencia de algún mal que hicimos en vidas pasadas, pues sólo nos queda descubrir que debo hacer para lograr resarcir aceleradamente lo que hicimos mal haciendo el mayor bien posible en la vida presente, así no nos llevaremos parte de ese karma a la próxima vida.

Intentaré explicarme con un sencillo ejemplo. Los hijos que hayan maltratado a sus padres con seguridad van a ser maltratado por sus hijos, consecuentemente, cuando sufras porque tus hijos te maltratan recuerda lo que hiciste con tus padres en la vida presente, aunque quizás pudiste ser un mal hijo en la vida pasada. En cualquiera de los dos casos, la triste realidad es que, en algún momento fuiste un mal hijo y, consecuentemente, en alguna vida habrás de sufrir lo que hiciste sufrir.

Pero no piensen que aceptar la Prueba, así no más, es la solución al problema. Debemos sentarnos a orar y a meditar qué nos Quiere Enseñar nuestro Amoroso Padre Dios con alguna Prueba, porque toda Prueba trae consigo una enseñanza para crecer. De manera que, si te arrodillas a orar, quizás descubras que la Prueba no es por el hecho de haber sido mal hijo, sino porque quizás no has sido buen papá. Al descubrir esto, pues averigua que es ser un buen papá, según las Reglas del Juego, y ora mucho para que aún haya tiempo de corregir tu negligencia ante Las Reglas. Si resulta que, descubriendo que has sido un buen papá, según el criterio de La Palabra Divina, aun así, tienes malos hijos, entonces es concluyente que fuiste mal hijo, ya sea en esta vida o en la pasada. Consecuentemente, debes orar muchísimo pidiendo que se te perdone por haber sido un mal hijo en vidas pasadas, pero si descubres que lo has sido en la vida presente y aún hay tiempo de corregirlo, pues trata de reconciliarte con tus padres y de ganarte su perdón. Pero si ya han muerto, pues pídeles perdón desde el fondo de tu corazón, para que ellos te perdonen desde lo alto del más allá. Y continúa orando para que nuestro Amoroso te ayude con la conversión de tus hijos, no porque esperes que te amen, sino porque no quieres que ellos carguen con la maldición del mal hijo.

Como pueden apreciar, parece sencillo descubrir una Prueba, porque por lo general producen sufrimiento. Pero no todo lo que produce sufrimiento es una Prueba. De manera que, descubrir una Prueba no es nada sencillo. De hecho, hay Pruebas que no parecen Pruebas, porque no producen sufrimiento a la persona que se le asignó la Prueba, pero quizás si le produzca muchos sufrimientos a los cercanos del Probado. Esto suele ocurrir con las Pruebas que se nos envían para practicar las virtudes que nos ayuden a deslastrarnos del peso de los vicios que hallamos adquirido en vidas pasadas.

Tener dinero, por ejemplo, es una Prueba, porque con seguridad se nos ha proveído de ese dinero para que nos ejercitemos en la generosidad, lo cual nos ayudará a deslastrarnos del vicio de la avaricia, que con seguridad adquirimos en vidas pasadas. Evidentemente, si no somos personas de oración, que procuramos conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, pues con seguridad nos afanaremos más en guardar el dinero como si fuera nuestro diosecito, lo que hará que aumenten las manchas del vicio de la avaricia, en nuestros pobres espíritus. Pero cómo nos enteramos que el dinero que se nos ha proveído es una Prueba para ser superada, pues cuando vemos que a nuestro alrededor hay gente necesitando ese dinero para aliviar ciertos sufrimientos (hambre, enfermedades, …) y nos cuesta entregarles nuestro dinero. 

EL PUNTAJE

Creo que tenemos claro que, El Juego que hemos venido a Jugar es una competencia en buenas acciones. De manera que, adquiriremos puntos positivos cada vez que realicemos una buena acción. Por el contrario, la realización de malas acciones debe significar puntos negativos en nuestro score.

Evidentemente, hay acciones –buenas o malas- que tienen un mayor puntaje –positivo o negativo-. Los puntajes positivos dependen de la cantidad de amor que se le dedique a la realización de una buena acción y los puntajes negativos dependerán de la cantidad de odio que haya movido a realizar alguna mala acción. De manera que, mientras más amor se requiera para hacer una buena acción mayor será el puntaje positivo que obtenga. Por eso la Madre Teresa decía que había que amar hasta que duela y mientras más duela mejor. Es decir, mientras más nos cueste realizar una buena acción y aun así nos esforzamos por hacerla, pues mayor puntaje. También hay que tomar en cuenta que el puntaje aumenta de acuerdo a la persona o personas para quien realizamos la buena acción. Hermoso ¿verdad? Cuanto detalle Dibuja nuestro Amoroso Padre Dios para cada uno de nosotros en el entretenido Juego por nuestros Mundos.

Tan Hermoso es El Gran Juego que, desde que comenzó, nuestro Amoroso Padre Dios encargó a un Arcángel de llevar el Registro de cada punto –positivo o negativo- que cada jugador anote. Y lo anota a detalle. ¡Se imaginan esos Libros Contables!!! Yo sé que para casi todos ustedes esto parece imposible, pero sus dudas radican en el desconocimiento casi absoluto de Qué Cosa Es Dios y de lo que significa Vivir en La Eternidad. El caso es que, movido por un extraño sueño, leyendo aquí y leyendo allá, me enteré que Enoc, bisabuelo de Noé, debido a sus avances en El Gran Juego, fue Nombrado por nuestro Amoroso Padre Dios como Su Contable y, a la par de Concederle Su Hermosa Amistad, le Nombró Metatrón, o lo que es lo mismo, Le Autorizó a estar sentado en el Trono, quizás para que pudiera anotar todos nuestros puntos. A esto se le conoce como Registros Akáshicos. Según entiendo, de lo comunicado por el Arcángel Gabriel a Mahoma, cada vez que morimos y vamos al más allá, Es Dios Quien nos Aclara en qué nos equivocamos, de acuerdo a los Registros –puntaje- que le informa Metatrón.

Ahora bien, yo no les puedo asegurar que todo esto que les estoy contando sea verdad, porque tan sólo son pequeños detalles que he descubierto, que han sido escritos por ciertos eruditos, entendidos en esas lides. Y como en mi Mundo TODO ES POSIBLE, pues se los comento, para que no se queden sin conocimiento. A ustedes les queda leer, investigar y profundizar aquello que les escribo y decidir si creer o no, porque la verdad es que, sólo estaremos seguros de lo que ocurre en el más allá cuando salgamos del más acá.  

LOS PREMIOS

Es común que, en la mayoría de los juegos que acostumbramos a jugar acordemos la entrega de algún premio al ganador. Quizás un pequeño obsequio, un buen dulce, el beso de una hermosa chica, algún dinerito, … cosas materiales, más o menos necesarias. En los juegos profesionales los premios suelen ser medallas, copas y grandes copas, incluyendo por supuesto el dinero que cada jugador profesional se gana, porque para él, además de ser un juego, es su trabajo.

Por eso les digo que, si bien es cierto que hemos venido a esta vida a jugar, tenemos que considerar siempre El Juego por nuestros Mundos como el más oneroso de nuestros trabajos, porque en él se nos puede ir la vida. Consecuentemente, es preciso que nos esforcemos altamente por superar las Pruebas, en cada uno de los Juegos por nuestros Mundos, porque además de ser un juego es nuestro trabajo y, si no lo hacemos bien, pues no nos otorgarán la remuneración que nos corresponda y mucho menos el premio por participar.

El Premio Mayor por vencer en El Gran Juego es obtener La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, pero, para alcanzar esta Maravillosa Dignidad, debemos primero Conocerle. Pues bien, al superar cada una de las Pruebas a las que somos sometidos, en cada uno de los Juegos por nuestros Mundos, se nos entrega como una especie de ficha –parte de un puzle- contentiva de una pista a seguir para hallar a nuestro Amoroso Padre Dios. Al reunir todas las fichas de El Enorme Puzle, tendremos como una especie de mapa, que nos guiará al Lugar En Donde Habita nuestro Amoroso Padre Dios. Además, cada ficha tiene un Secreto Acerca de nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que, al tener todas las fichas tendremos un compendio de todos los Secretos que nos permitirán Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.

Con excepción de Adán, todos los que hemos aceptado ser materializados para jugar en El Gran Juego, inicialmente lo hacemos sin contar con la Asistencia del Alma –Soplo de Dios-, dado que los primeros niveles son sencillos y no requerimos que nos soplen para superar las sencillas pruebas. Ocurre entonces que, al acumular cierto número de fichas del Enorme Puzle Divino, se nos otorga ingresar a un nivel de El Gran Juego en donde se requiere que nuestro Amoroso Padre Dios Sople sobre nosotros Su Aliento de Vida. De manera que, el Alma es El Premio que nos inicia en la Degustación del Conocimiento Divino. Esta ‘DEGUSTACIÓN’ se conoce como ‘SABIDURÍA’.

Finalmente, los que logran superar todas las pruebas y evitan sucumbir ante las tentaciones de la carne, gracias a que comprendieron lo que significa Amar a Dios sobre todas las cosas, pues llegan a Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios Personalmente y, en ese Precioso Momento, nuestro Amoroso Padre Dios le entrega el Maravilloso Premio de Su Hermosa Amistad. Y a partir de allí podemos sentirnos orgullosos de decir que somos Amigos de Dios.

Respecto a lo anterior, sé que muchos me dirán que, si somos hijos de Dios también somos sus amigos, pero esto no es del todo cierto. Lo ideal sería que los hijos fueran a su vez amigos de sus padres, pero esto rara vez logra ocurrir, porque más son los hijos que nunca llegan a comprender a sus padres, motivo por el cual si acaso los soportan, que los pocos que si llegan a comprender a sus padres y consecuentemente los aman, y se esfuerzan mucho por hacer felices a sus padres, honrándolos hasta la muerte. Piénsenlo, a cuántos hijos conocen que realmente honren a sus padres con sus pensamientos, palabras y acciones. Quizás si conozcan a muchos que han logrado ser ‘compinches’ de sus padres y consecuentemente los ven saliendo con sus padres de farra, pero esto no es ser amigos.

Justamente así ocurre con nuestra relación con nuestro Amoroso Padre Dios. Todos somos sus hijos, puesto que Él nos ha engendrado, pero no todos llegan a Honrar Verdaderamente a nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que no todos se pueden dar el Hermoso Lujo de Poder Tratarlo como a Un Verdadero AMIGO. ¡NO PODEMOS SER COMPINCHES DE DIOS!, porque a Él no le gusta irse de farra.

Para comprender lo que significa Ganarse La Hermosa Amistad de nuestro Amoroso Padre Dios, el mejor símil que les puedo ofrecer es el siguiente: Un rey puede tener muchos hijos, pero únicamente le permitirá entrar a sus aposentos, sin solicitar permiso, a sus más allegados hijos, los cuales suelen ser los que más se esfuerzan por respetarle y honrarle.

LOS MACUNDALES  

En mi país, no sé si en el de ustedes, se denomina ‘macundales’ a las herramientas de trabajo –o de juego- que son otorgadas, a cada trabajador –jugador-, para que realice el trabajo –juego-, que se le ha asignado. Estás herramientas se consideran propiedad del trabajador –jugador- para que se esfuerce por cuidarlas y darle buen uso.

Pues, para jugar El Gran Juego también se nos otorgan ‘macundales espirituales’, para ayudarnos a realizar las mejores jugadas posibles. A estos ‘macundales espirituales’ se les denomina frecuentemente ‘VIRTUDES’.

Comúnmente, los macundales de trabajo se van otorgando conforme el trabajador va aprendiendo algún oficio y se le entregan tantos macundales como tantas sean las labores que se le van asignando, conforme va aprendiendo a utilizarlos, en el desempeño de las actividades o trabajos que realiza. En algún momento, el trabajador de alguna obra de construcción, le asignan el cargo de supervisor, debido al gran número de labores que ha aprendido a ejecutar y, con toda seguridad, al asumir ese cargo, tendrá a su disposición todos los macundales que se le han venido otorgando, para que pueda apoyar a los nuevos ingresos, en el desempeño de sus labores.

Así mismito ocurre con las Virtudes, las cuales se nos van otorgando conforme vamos aprendiendo a utilizarlas. De la misma manera, si pretendemos llegar a supervisor –avanzar en El Gran Juego- debemos cuidar con esmero esas virtudes y darles buen uso, porque con seguridad me habrán de ayudar para avanzar en los siguientes Niveles de El Gran Juego. Si permitimos que las Virtudes adquiridas sean opacadas lógicamente para desmancharla debemos esforzarnos mucho más que lo que nos esforzamos cuando nos la otorgaron.

Acerca de las Virtudes ya les he conversado anteriormente. Sin embargo, se las anotaré nuevamente, pero sin tanto detalle, para que recuerden cuales son los ‘macundales espirituales’, que nuestro Amoroso Padre Dios nos otorga para ir avanzando en los muchos Niveles de El Gran Juego. Antes debo recordarles que, las Virtudes nos son otorgadas de acuerdo al esfuerzo que hagamos por obtenerlas. Es decir, para obtener alguna Virtud debemos ejercitarnos en esa Virtud. También les recuerdo que las Virtudes son la contraposición de los pecados capitales, porque justamente nos ayudan a vencer nuestros vicios -exageradas inclinaciones materiales- y defectos, que opacan nuestro espíritu y no nos dejan avanzar al siguiente Nivel

  • Contra la ‘avaricia’ (amor por el dinero) debemos ejercitarnos en la ‘GENEROSIDAD’, procurando ser espléndidos a la hora de compartir, vigilando siempre el darle buen uso a las riquezas que tengamos y estando pendientes de las necesidades de nuestros cercanos. 
  • Contra la ‘soberbia’ (amor exagerado por uno mismo) debemos ejercitarnos en la ‘HUMILDAD’. Esto quiere decir que, cuando una persona pretenda irse por encima de mí, en algún altercado físico o verbal, yo debo permitir que gane, siempre y cuando dejarlo ganar no signifique ir en contra de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Por ejemplo, lo más lógico es que un papá o una mamá, por el simple hecho de haber vivido mucho más tiempo que el hijo, deberían saber de la vida más que el hijo. Evidentemente, este conocimiento plus del padre sobre el hijo pudiera hacer del padre algo orgulloso y, en algunos casos, sobre todo cuando los padres se han preparado profesionalmente, el orgullo puede convertirse en soberbia. Queda claro que, en el momento que haya un altercado entre padre e hijo, si bien es cierto que el padre debe practicar en humildad, para disminuir su propia soberbia, esto sólo le es permitido en discusiones si se quiere materiales o de poca importancia, pero en lo que se refiere a discusiones espirituales o sobre la vida misma, los padres deben de estar claros que, por mucho que el hijo también se haya preparado profesionalmente, con mucha seguridad nunca sabrá más que un padre en lo que se refiere a la vida misma. De manera que, por el bien del hijo se recomienda que el padre no haga uso de la humildad –dar su brazo a torcer- ante lo que el hijo pretende imponer como una verdad, que quizás lo esté hundiendo en los desaires de la vida misma. Salvo este ejemplo y algunos otros parecidos, al que sabe que sufre de soberbia debe procurar perder siempre en cualquier altercado que se le presente. Esto es practicar en humildad, o lo que es lo mismo, humillarse para evitar ser humillado por alguna dura Prueba.
  • Contra la ‘gula’ (amor por los alimentos y otros bienes materiales) debemos ejercitarnos en la ‘TEMPLANZA’, cuya etimología viene del latín ‘temperantia’, que se refiere a ‘controlar la temperatura’, a fin de evitar una hipotermia (baja exagerada de la temperatura corporal) o una hipertermia (subida exagerada de la temperatura corporal). En este orden de ideas, podemos concluir que, el ejercicio de la templanza consiste en ‘controlar nuestra manera de comer’, evitando el abuso de los alimentos, que nos pueden llevar a la obesidad, pero también evitando el no alimentarnos, que nos puede llevar a la desnutrición o a la anorexia. Ambas condiciones pueden acarrear la muerte, por eso es importante ‘controlar nuestra alimentación’, para evitar las enfermedades y la muerte, pero sobre todo para demostrarle a nuestro Amoroso Padre Dios que lo amamos a Él más que a los alimentos.
  • Contra la ‘ira’ (amor por el servicio de otros) debemos ejercitarnos en la ‘PACIENCIA’, palabra de origen latino, que deriva del verbo ‘pati’ que significa ‘sufrir’. Como la ‘ira’ es movida por el hecho de no soportar que los demás no hagan las cosas como nosotros esperamos que sean hechas o se comporten como nosotros esperamos que se comporten, pues ejercitarse en la ‘paciencia’ significa ‘sufrir’ en silencio (sin quejarnos) las situaciones desagradables que los demás nos hacen vivir, por no hacer las cosas o comportarse como nosotros esperamos.
  • Contra la ‘lujuria’ (amor por los lujos) debemos ejercitarnos en la ‘CASTIDAD’. La ‘lujuria’ es el pecado capital por antonomasia, porque, en esencia, el pecado capital surge por nuestros exagerados deseos de algún bien material, a pesar de estar satisfecha la necesidad material per se y la lujuria es el deseo exagerado de las cosas que no son necesarias para vivir. De allí que, la virtud por antonomasia es la que nos puede ayudar a deslastrarnos del vicio de la lujuria. La ‘castidad’ es la virtud por antonomasia porque significa propiamente ‘pureza’, dado que proviene del latín ‘castitas’, que significa propiamente ‘puro, íntegro, virtuoso, … SEPARADO DE LOS VICIOS’.  De manera que, el ejercicio de la ‘castidad’ es el ejercicio más importante de todos, porque para lograrlo debemos ejercitarnos en Amar a Dios sobre todas las cosas. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, pocos pueden darse el lujo de ser lujuriosos, porque pocos cuentan con los medios materiales para lograrlo, aunque ciertamente muchos lo intentan por vías extremas.
  • Contra la ‘pereza’ (amor por mal utilizar el tiempo) debemos ejercitarnos en la ‘DILIGENCIA’. La palabra latina ‘diligentia’ está compuesta del prefijo ‘di’, que significa ‘separación múltiple’, el verbo ‘legere’, que significa ‘escoger’, el sufijo ‘nt’, que significa ‘agente’ y el sufijo ‘ia’, que indica ‘cualidad’, por lo que podemos decir que, ‘diligencia’ se refiere a la cualidad de ‘separar muchas cosas y escoger la mejor’. De manera que, el ejercicio de la ‘diligencia’ es el esfuerzo que hacemos constantemente por ‘escoger’, entre múltiples cosas que se nos ofrecen, la mejor. Consecuentemente, somos nosotros los que debemos esforzarnos por escoger lo que nos ayude a crecer –material y espiritualmente- y desechar lo que pudiera detener nuestro crecimiento. Evidentemente, si nuestro deseo es acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios debemos ser diligentes en procurar lo que nos lleva a Dios y despreciar lo que nos aleja de Él. En este orden de ideas, podemos decir que la pereza no significa simplemente dormir o flojear, sino que significa ‘escoger’ lo que frena nuestro crecimiento. Evidentemente, dormir en demasía no te permitirá ocupar tu precioso tiempo en estudiar la Biblia. Pero ocupar tu tiempo en divertirte en demasía, aunque no estés flojeando, ciertamente es ‘pereza’ porque te evita darle un mejor uso a tu tiempo, para dedicárselo a tu crecimiento –material o espiritual-
  • Contra la ‘envidia’ (amor por los que otros tienen) debemos ejercitarnos en la ‘GRATITUD’. Cuando REALMENTE nos ejercitamos en ‘agradecer’ a nuestro Amoroso Padre Dios por todas las cosas que nos otorga (salud, alimentos, vista, manos, pies, aire, agua, … la vida misma), poca atención prestaremos a los bienes materiales de los demás. Pero recuerden, el ejercicio de la ‘gratitud’ debe ser REALMENTE SENTIDO, porque si lo hacen por simple costumbre, no les servirá para evitar la envidia.

21. UN JUEGO MUY SERIO

A pesar de que intenté explicar lo de El Gran Juego lo mejor posible, sé que muchos de ustedes aún tendrán muchas dudas de que realmente hemos venido a este Mundo a Jugar, porque aún no comprende que se trata de un Juego Más Serio que el de Las Olimpiadas Mundiales. Es un Juego Tan Serio que perdemos la vida si no nos esforzamos por Jugarlo en cada vida con mayor destreza.

Los que se inscriben para participar en las Olimpiadas Mundiales se preparan seriamente para lograr vencer en la categoría o juego olímpico, en el cual se logró inscribir. Estos jugadores vigilan su alimentación, descansan lo justo, estudian a sus posibles oponentes, … cada día le dedican muchas horas a ejercitarse, sobre todo en los ejercicios físicos que le ayuden a ser más diestros en la competencia que se inscribieron, a los fines de obtener los mejores resultados. Pues, en los Juegos por nuestros Mundos, nuestro Amoroso Padre Dios no puede Esperar menos de nosotros. De manera que, aunque no tengamos ni idea de los muchos esfuerzos que realiza un Jugador Olímpico para lograr su deseo de obtener la tan ansiada presea, todos los que venimos a Jugar en este Mundo, debemos esforzarnos mucho más que los Jugadores Olímpicos para lograr alcanzar a nuestro Amoroso Padre Dios.

Con lo anterior les quiero indicar que, ninguno de nosotros seremos excusados de nuestro poco desempeño por decir que no sabíamos lo que teníamos que hacer, dado que, como le dijo el Arcángel Gabriel a Mahoma: “A cada uno de vosotros se les ha asignado un Código Legal y un Camino de Salvación…” –(Corán 5:48 / Sura 113)-. Quizás miles de años atrás pudimos llegar con esa torpe excusa, pero hoy en día nadie puede negar que alguna vez ha sostenido en sus manos, un Tanaj, una Biblia, un Corán, … o algún escrito religioso, con indicaciones de lo que debemos hacer. Ni siquiera los analfabetos pueden hacer uso de la torpe excusa de que no sabían porque con seguridad alguna vez oyeron Las Reglas de la boca de un Predicador, de un amigo, en una radio, … Con tantos medios de comunicación, con los que contamos hoy en día, ninguno puede decir que no sabe lo que tiene que hacer para alcanzar El Conocimiento Divino, porque en el inmenso océano de las redes se encuentra muchísima información, de escritos de aquellos que se nos adelantaron en este Hermoso Recorrido de Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios.



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



 

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