10. SATANÁS Y LAS NECESARIAS PRUEBAS
Habiendo aclarado, aunque sea mínimamente, lo referente a
nuestro Amoroso Padre Dios, quiero pasar a aclararles ciertos aspectos acerca
de Satanás,
quien es el encargado de ‘desviarnos’ de Dios, por lo que pudiéramos decir que es
también el encargado de las necesarias Pruebas.
La palabra ‘prueba’ deriva del término latín ‘probatio’,
‘probationis’, que a su vez procede del vocablo ‘probo’, que significa ‘bueno’,
‘honesto’, ‘honrado’ o ‘virtuoso’. El adjetivo ‘probo’ que usamos
con el valor de honesto, honrado o virtuoso viene del latín ‘probus-a-um’, que
significa ‘aprobado’. Relacionado con la raíz del verbo ‘probare’, que
significa ‘comprobar’ o ‘probar’, se refiere a algo lo suficientemente
‘comprobado’ y de lo que ‘se pueden fiar’. Sin embargo, en su origen, con la palabra ‘probus’ se designaba a ‘aquel
que crece o se desarrolla bien’, puesto que etimológicamente se compone de
‘pro’, que significa ‘hacia adelante’ o ‘en favor de’, y la raíz indoeuropea
‘bheua’, que significa ‘ser’, ‘estar’, ‘existir’ y también ‘crecer’. En consecuencia, queda firmemente
establecido que, las Pruebas Permitidas por Dios son motivadas en ‘favor de
nuestro crecimiento o desarrollo’, si se quiere espiritual, pero también
material. Por tanto, lo que resulta
probado y es bueno es porque se ajusta a la realidad de lo que se esperaba.
Probar consiste en verificar o demostrar la autenticidad de una cosa.
Aclarado el significado de la palabra ‘Prueba’, pasemos
ahora a aclarar su estrecha relación con Satanás. Primeramente, les he de
recordar que, según leemos en el Libro de Job, Satanás también es hijo de Dios –(Job 1:6)-,
ergo Dios también Es Padre de Satanás. La palabra ‘padre’ existe porque existe
la palabra ‘hijo’, o lo que es lo mismo: ¡EL HIJO NO EXISTE SIN EL PADRE!
De hecho, algunos estudiosos han concluido que la etimología de la palabra ‘hijo’ (del latín
‘filius’) guarda relación con el verbo ‘felare’, que significa ‘mamar’. ‘Mamar’
viene del latín ‘mamma’, que significa ‘teta’. En este orden de ideas, podemos
concluir que ‘hijo’ es ‘aquel que se alimenta de’ la teta. Y como la ‘teta’ es la ‘fuente del alimento
que provee toda madre’, podemos concluir que
‘los hijos de Dios son todos aquellos
que se alimentan de Dios’. Luego, NADA NI
NADIE PUEDE EXISTIR SIN DIOS, consecuentemente Dios Es El Padre de Todo Lo Que
Existe, incluyendo a Satanás, quien evidentemente tiene necesidad de Dios para
existir, por lo que hemos de suponer que, de acuerdo a lo que se
afirma en el Libro de Job, Satanás es hijo de Dios.
Según leemos en el Corán, Satanás no quiso inclinarse
ante la obra Hecha por Dios, de lodo maloliente –el hombre-, y debido a esto, en vez de Dios
Destruir con un Portentoso Rayo a Satanás, Decidió Asignarle La Tarea de
‘extraviarnos’ –(Corán 7:16-17)- y, según leemos en el Libro de Job, esta Tarea
la realiza Satanás mediante las Pruebas –(Job 1)-, las cuales nuestro Amoroso
Dios Permite, en el entendido de que Espera de nosotros que nos esforcemos por
superar las Pruebas. Pero las Pruebas son
impuestas por Satanás, a fin de que nos alejemos de nuestro Amoroso Padre Dios,
o lo que es lo mismo: EXTRAVIARNOS. Lo que se Espera de nosotros es que, a pesar de
lo duro de las Pruebas, al final de éstas se pueda decir de nosotros, lo mismo
que se dijo de Job: “A pesar de todo, no
pecó ni imputó nada indigno a Dios” –(Job 1:22)-.
No imputarle “nada indigno a Dios” significa no culpar a Dios por las Pruebas
a las que somos sometidos. Pero ocurre que, como las Pruebas nos parecen
venidas de Dios, muchos son los que sucumben ante las Pruebas y le achacan a
Dios las desgracias que les generan sufrimientos. Consecuentemente, en vez de apreciar en las Pruebas la pregunta que se
nos está haciendo -“¿Seguirás creyendo en Dios a pesar de no verlo actuando a
tu favor?”- y procurar responder con una Fe Cierta –“¡Si creo en mi Amoroso
Padre Dios!”-, entonces son muchos los
que resultan no estar ajustados a la realidad de lo que se esperaba.
Resulta que, mientras Satanás nos Prueba, nuestro Amoroso
Padre Dios Se Esconde, para Parecer Ausente. Al Parecer Dios Ausente, para
Satanás es relativamente sencillo ‘extraviarnos’, porque nos llenamos de miedos,
ante La Aparente Ausencia de Dios, y comenzamos a creer que en la materialidad
de las cosas se encuentra nuestro sustento y bienestar. Entonces Satanás
comienza a ofrecernos cosas materiales, a través de falsos dioses, para que le
rindamos culto a otros dioses, o comienza a quitarnos las cosas que tenemos,
para que reneguemos de Dios. Es concluyente que, ¡EN DONDE ESTAN TUS MIEDOS ESTARÁN TUS PRUEBAS!
Desde que nuestro Amoroso Padre Dios creó al hombre lo ha
probado. A Adán, por ejemplo, le puso una sencilla prueba: «simplemente no
comer del fruto de UNO de los árboles del Edén». Incluso le dijo que si lo
comía moriría, pero, aun así, ante La Aparente Ausencia de Dios, Adán aceptó comer del fruto de aquel árbol,
simplemente por miedo a perder el amor de su mujer, la cual llegó a amar más
que a Dios –(Génesis 3:12)-. Job tenía miedo de perder todas aquellas cosas
que, según él se había ganado debido a su justo comportamiento, especialmente
el amor sus hijos, quienes ofendían a Dios con sus bacanales y Job no los
reprendía –(Job 1:4-5)-, y por eso fue probado duramente, quitándole aquello
que quizás llegó a amar más que a Dios. Abraham fue probado porque, si se
quiere inconscientemente, dudaba de que Dios estuviera siempre presente y por
eso, en algunos de sus viajes, le pedía a su esposa que dijera, a los
pobladores de las ciudades que visitaban, que era su hermana, por temor a que
lo matasen, para quedarse con ella –(Génesis 12:11-13 y 20:2)-.
El pueblo de Israel fue probado muchísimas veces,
para verificar si, a pesar de La Aparente Ausencia de El Único Dios Verdadero,
evitaban rendirles culto a falsos dioses. Leyendo el Pentateuco descubrimos que Israel era
el Pueblo Elegido para La Misión de convertir a los paganos a creer en El Único
Verdadero, pero, cada vez que conquistaban a alguna ciudad, en vez de convertir
a los paganos que sobrevivían a las batallas, con el paso del tiempo,
terminaban siendo ellos –los israelitas- convirtiéndose al paganismo. Debido
a que El Único Dios Verdadero Guardaba Silencio y Se Escondía de Israel,
ocurría que, por miedo a fallarle a los dioses de
aquellos pueblos, los israelitas comenzaban a rendirle culto también a aquellos
falsos dioses, por si acaso era dioses verdaderos. Entonces surgían las
duras Pruebas Colectivas, para reencaminar a Israel a rendirle culto únicamente
al Único Dios Verdadero –(Éxodo 32 y Libro Jueces)-.
Cuántas veces en medio de las Pruebas de Dios, y muy a
pesar de las numerosas Pruebas de la Existencia de Dios que el pueblo de Israel
experimentó, renegaron de Dios y de su profeta Moisés. Fallaron tantas pruebas
que incluso hicieron fallar a Moisés, en una sola prueba, y por este motivo ‘no
mereció entrar en la tierra prometida’. Por
un instante Moisés tuvo miedo de perder la vida y dudo de Dios –(Números
20:1-13)-. ¡EN DONDE ESTAN TUS MIEDOS ESTARÁN TUS PRUEBAS!
Grandes Hombres –por supuesto, incluyendo en el
sustantivo ‘hombre’, a las mujeres- de Dios fueron probados. Por ejemplo, el
nazareo Sansón fue probado en sus propias promesas: «Prefirió a los hombres
antes que a Dios». Se pavonaba de sus poderes ante los hombres y esto motivó la
prueba –(Jueces 13 al 16)-. Algunos otros Profetas,
que no andaban pavonándose delante de los hombres, también fueron probados.
Algunos para ser redireccionados o reencaminados y otros simplemente para ser
fortalecidos o perfeccionados. Jeremías,
por ejemplo, en algún momento perdió el camino y nuestro Amoroso Padre Dios
decidió reencaminarlo a través de una extraña enfermedad. «Por tanto así dijo Yahweh: “Si te
convirtieres Yo te restauraré, y delante de Mí estarás; y si entresacares lo
precioso de lo vil, serás como Mi Boca. ¡Conviértanse
ellos a ti y tú no te conviertas a ellos!» -(Jeremías 15:19)-. Por lo que entiendo, Jeremías como que andaba
en malas juntas y complaciendo a sus amistades, haciendo lo que ellos le
pedían, en vez de hacer que ellos hicieran lo que Dios Espera de todos nosotros.
Este mismo Jeremías, falló no una vez sino varias veces,
y en todas esas veces nuestro Amoroso Padre Dios lo reencaminó, de alguna
extraña manera, con alguna prueba. En uno de esos momentos, pareciera que
Jeremías prefería su honor que el de Dios y se quejaba de las tareas que Dios
le asignaba. Lo hermoso es que Jeremías se percataba de que estaba siendo
sometido a prueba y, aunque se quejaba, procuraba responder la Prueba Divina lo
mejor posible. Quién no ha leído el
pasaje hermoso del lamento de Jeremías: «“Me
has seducido Señor y yo me dejé seducir. ¡Más fuerte fuiste que yo y me
venciste! …”» -(Jeremías 20:7)-.
Son
infinitos los ejemplos sobre las Pruebas de Dios que aparecen en la Palabra de
Dios. Él Mismo Dios, Hecho Hombre, se sometió a las Pruebas para hacernos ver
que, por muy duras que sean las pruebas, están allí por Providencia Divina, para
ser superadas, ¡SIEMPRE PARA NUESTRO BIEN!
En
el Corán se nos dice que, cuando Satanás recibió la Misión de ‘extraviar’ a los
descendientes de Adán, le dijo a Dios: “Llegaré
a ellos por delante y por detrás, por su derecha y por su izquierda y
encontrarás que la mayoría de ellos –los hombres- no son agradecidos”
–(Corán 7:17)-. Con esto se nos quiere indicar que,
Satanás hará uso de cualquier artimaña para lograr su objetivo de extraviarnos. Por lo que, debemos estar vigilantes en todos nuestros
flancos (adelante, atrás, derecha, izquierda) porque por algún lado nos
‘lastimará’ o ‘seducirá’, para que nos apartemos de El Único Dios Verdadero.
11. LAS PATAS DE CABRA
En mi país existe una expresión popular que dice: “Te han metido una pata de cabra”, a los fines de significar
que a alguien le han engañado para que no logre algún objetivo propuesto.
Satanás es un experto en ‘meter patas de cabras’ para desviarnos de nuestros
planes para acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios.
Los ejemplos más claros de las ‘patas de cabra’ de Satanás se encuentran en
la propia Palabra Divina, la cual él ha logrado tergiversar al modificarla
ampliamente. De allí que, se hace extremadamente necesario leer, analizar y profundizar
la mayor cantidad de escritos religiosos que lleguen a nuestras manos,
porque en muchos de esos escritos podemos descubrir que, muchas veces, aquello
que leemos en la Palabra Divina no es lo que realmente quisieron comunicarnos
los Profetas.
Esto lo descubrí hace muchísimos años leyendo un hermoso
libro titulado “David Pecador y Creyente”, el cual fue escrito por un Cardenal.
En los capítulos finales de ese libro, me enteré que en la Carta a los Hebreos,
Pablo supuestamente escribió que todos «Debemos abandonar todo lo que es de peso y
el pecado que nos acecha, y correr con perseverancia la prueba» -(Hebreos
12:1)-. En su libro, el Cardenal nos explica que, ésta es, más o menos, la
traducción que podemos leer en la mayoría de las versiones bíblicas actuales. También
nos aclara que, para los que pretenden darle alguna interpretación a este
pasaje, es claro el significado del término ‘peso’, puesto que, para avanzar con cierta comodidad, mientras
menos peso lleves, tu caminar será más fácil. Pero en griego, lengua en la cual
fue escrita la Carta a los Hebreos, la palabra pecado se escribe ‘euperìstaton
amartìan’, que literalmente significa ‘carga
que no te deja avanzar’, o simplemente ‘pecado’. Sin embargo, en el papiro cuarenta y seis de la Carta a
los Hebreos, en vez de ‘euperìstaton’ se lee ‘euperìsPaston’ y en vez de ‘amartìan’ se lee
‘aPartìan’. Lo cual se traduce como ‘carga
que podría ser útil’, y en este sentido, la traducción de ese pasaje quedaría, más o menos, como: «Debemos abandonar todo tipo de carga,
incluso aquella que pudiera sernos útil, y correr con perseverancia la prueba».
Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios porque, a sabiendas
de que yo no sé griego koiné, puso en mis manos tan hermoso libro, para que yo
me enterara que no todo lo que leo en la Biblia es realmente lo que quisieron
decir los Profetas. Esto me hizo mantenerme cauteloso al leer La Palabra
Divina, a fin de intentar leer entre líneas y no leer por leer. La aclaración de
aquel Cardenal me hizo comprender que, cuando decidimos Amar a Dios sobre todas
las cosas, evidentemente debemos estar dispuestos a dejar de lado incluso
aquellas cosas que pudieran ser buenas para nosotros. Comprendí entonces porque
nuestro Amado Yeshuá nos decía que: «Si alguno viene a mí, y no está
dispuesto a abandonar a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus
hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo»
-(Lucas 14:25-27)-.
En muchas versiones bíblicas, es frecuente leer este
pasaje como sigue: «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a
su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no
puede ser mi discípulo». Evidentemente, al leer la nefasta palabra “aborrece”,
tenemos que comprender que nuestro Amoroso Padre Dios no puede estarnos
pidiendo que “aborrezcamos” a nuestros padres, a nuestras madres, a nuestros
hijos, a nuestros hermanos, … a nuestros semejantes, porque no es propio de
nuestro Amoroso Padre Dios incitarnos al odio. Debido a esto, busqué y busqué
el mismo pasaje en muchas Biblias y en una bastante viejita leí que no aparecía
la nefasta palabra ‘aborrece’, sino que aparecía lo que con seguridad dijo
nuestro Amado Yeshuá: “no está dispuesto a abandonar” en vez de “aborrecer”.
Para mí era muy claro que la nefasta palabra ‘aborrece’ es una ‘pata de cabra’
de Satanás porque el mismo Yeshuá que nos pide “amar a nuestros enemigos” no
nos puede pedir que “odiemos a nuestros cercanos”.
De manera que, si lo que lees en La Palabra Divina no te habla de La Esencia de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es El Amor, pues pon en duda lo que lees y trata de darle una interpretación que te acerque más a Dios, porque, con seguridad, aquello que no te habla de Dios es una ‘pata de cabra’ colocada por Satanás, para alejarte de nuestro Amoroso Padre Dios.
También es preciso tomar en
cuenta lo siguiente: TODO AQUELLO QUE ES CONTRARIO A LA VOLUNTAD DE
NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS ES SATÁNICO. Esto lo aclaro porque, cada
vez que yo comento que tal o cual comportamiento de alguna persona es satánico,
los que me rodean se suelen exaltar y expresan, con mucho temor, que no hay que
exagerar. Esto es porque, desde la antigüedad, nuestros líderes eclesiales nos
han convencido de que Satanás es malo, pero yo acostumbro a declarar que es
bueno, tanto cuanto ejecuta muy bien su trabajo de extraviarnos.
De hecho, como les comenté, una de las ‘patas de cabra’ de Satanás es justamente convencernos de que es malvado y, cuando no puede convencernos de eso, pues trata de convencernos de que él no existe. En cualquiera de los dos casos, les informo que, Satanás es muy sagaz al realizar la tarea que se le encomendó, por lo que, si no logra hacernos creer que no existe, pues trata de que le tengamos miedo, lo cual ha logrado muy eficientemente, motivo por el cual, cuando yo comento que alguien tiene un comportamiento satánico, pues se asustan y prefieren no creer que sea así, porque suponen que alguien satánico debe ser terroríficamente diabólico, conforme a lo que aprecian en las películas de terror, pero resulta que satánico es todo aquel que se deja seducir por Satanás y hace lo que éste le pide que haga, con simples susurros. Y esto es válido tanto en las cosas visiblemente satánicas como en los pequeños deslices de nuestros comportamientos idólatras, como aquellos que muchos observan al rendirle exageradas pleitesías a alguna persona, simplemente porque es famosa.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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